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Los vinos ¿Solos o acompañados?.

Los vinos son diseñados y cultivados para estar vinculados con los alimentos. ¿Qué mejor manera de obtener la experiencia regional completa de una cocina particular, que emparejar con un vino de la misma zona?.

Maridaje del Vino | 2015-09-18 09:47:32


Buscar un equilibrio entre la complejidad de los sabores del vino y la comida es importante. Por ejemplo, si la comida posee sabores complejos la emparejaremos con un vino de sabor simple. Al mismo tiempo, un vino de sabor complejo acompañará a un plato simple pero sabroso.

Vino y comida hacen disfrutar de una experiencia gastronómica completa. Pero es que además es beneficioso para la salud unir el vino a su madidaje.

Todo el mundo sabe que el vino es mejor tomarlo con alimentos. El estómago y la cabeza lo agradecen, y la degustación de la comida se hace más placentera. Pero como ocurre con casi todo, las cosas que parecen de sentido común suelen tener una base racional o científica que el tiempo acaba desvelando. Y eso también ocurre en la relación del vino y la comida.

Es bien conocido que el vino, sobre todo el tinto, contiene un principio llamado “resveratrol” que posee propiedades beneficiosas para la salud, tales como la prevención de algunas enfermedades cardiovasculares, e incluso cierto efecto anticanceroso, aunque moderado. Pero para que el resveratrol pueda hacer efecto es necesario que esté presente en nuestro organismo durante horas y, en ese sentido, el hígado se encarga de aguarnos la fiesta ya que es el órgano encargado de inactivar todas las cosas raras que llegan a nosotros. En el caso del citado "resveratrol", el hígado posee unos mecanismos especiales que producen derivados inactivos ("sulfo-conjugados" para los muy listos), con lo cual todo el resveratrol que hemos ingerido con el vino se va inactivando irremisiblemente a medida que pasa el tiempo. Pero aquí viene la noticia.

Un grupo de científicos de la Universidad de Pisa ha presentado en el Congreso Mundial de Farmacología Clínica, celebrado en julio de 2000 en Florencia, los resultados de un trabajo de investigación que demuestran que los nutrientes, sobre todo los vegetales, contienen unos compuestos especiales (de la familia de los denominados flavonoides también para los muy listos) que se oponen a la inactivación del resveratrol por el hígado. Como consecuencia el hígado no puede eliminar este principio tan fácilmente, consiguiendo así prolongar su presencia en el organismo. Por lo tanto, no es lo mismo tomar el vino a palo seco que tomarlo con una buena comida o unas buenas tapas (que incluyan vegetales sobre todo). Está claro que la sabiduría popular nos da continuas lecciones; en este caso, además, se trata de una lección de muy fácil aprendizaje.

Algunos se preguntarán que si con el vino blanco pasa lo mismo. El blanco posee menor contenido en resveratrol por lo que sus reconocidas virtudes se centran en otras características, pero, en cualquier caso, también es de mayor beneficio tomarlo con la comida.

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