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Los Vinos y su maridaje.

Es bien conocida la clásica armonía de los finos con los mariscos y los pescados crudos, marinados, fritos o a la plancha o a la sal. Pero... ¿tan importante es maridar bien un vino?. La respuesta es un sí rotundo. Autores: Jesús Barquín y Josep Roca.

Maridaje del Vino | 2014-06-05 13:46:59


El clima que da lugar a los vinos tiende a ser templado o cálido durante la mayor parte del año. Un ambiente que pide una cocina ligera y esencial, la cual es territorio difícil para los tintos que siguen siendo los favoritos de la mayoría de los consumidores. 

Los vinos tradicionales andaluces son, una opción inhabitual, lo que resulta poco comprensible dada la ventajosa relación entre alta calidad y precio moderado que suelen tener estos vinos.

El primer mandamiento es, en casi todos los casos, tomarlos fríos, unos buenos grados por debajo de lo supuestamente ideal. La temperatura óptima de cata es óptima para el análisis sensorial del producto, no necesariamente para su disfrute. Que nos perdonen los puristas, pero en pleno bochorno hay pocos aperitivos más placenteros que unos breves sorbos de condado pálido, fino o manzanilla helados.

Zona vedada a casi cualquier vino es la de las sopas y cremas frías. De nuevo, finos y manzanillas vienen al rescate pues pocos vinos son más versátiles en la mesa que una copa de fino de primera calidad. Y es magnífica su combinación con potajes y guisos no desgrasados.

Es bien conocida la clásica armonía de los finos con los mariscos y los pescados crudos, marinados, fritos o a la plancha o a la sal. Pero conviene detenerse en una combinación mágica: hágase con las ostras (u otro molusco bivalvo de intenso sabor yodado que sea habitual en las mesas de su zona) más vivas y relucientes que encuentre disponibles, refresque una botella de amontillado y combínelos. Disfrutará de uno de esos momentos de acorde estelar, en los que la sintonía de plato y vino hace a ambos elevarse varios pasos por encima. Los guisos de caza, arroces incluidos, son por otra parte un magnífico territorio para las armonías de amontillados y olorosos o condados viejos en la mesa invernal.

Los vinos dulces de pedro ximénez, sean los más jóvenes y dominados por la fruta pasa o, sobre todo, los más viejos, cumplen un brillante papel acompañando un helado de vainilla, o un sorbete de frutas, o incluso unas sencillas piezas de fruta aromática y jugosa. Para aportar bella armonía a la variada oferta de frutas de temporada que nos traen la primavera y el verano, una dulce copa de moscatel también será buena idea.
Recuérdese: siempre fresco o frío, según el momento y el plato. Incluso en invierno, salvo que no funcione la calefacción...

 

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