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Lugares mágicos para el enoturismo: Comarca de Cariñena.

El primer nombre que todo zaragozano asocia con la cultura del vino es el de Cariñena, donde el cultivo de la vid se transforma en "religión".

Cultura del Vino | 2017-08-24 10:41:09


En Cariñena, los viticultores cariñenenses pueden considerarse verdaderamente privilegiados es por la calidad de sus tierras y de su clima para el cultivo de la vid. El suelo, el clima, la altitud (entre los 400 y los 800 metros) y la orografía se combinan de diferentes maneras para dotar al territorio de una gran aptitud para la actividad vitivinícola.

Una entrada desde el norte a la región de la D.O Cariñena es Muel, que da la bienvenida a quienes se adentran en un océano de viñas, cuna de los caldos de dicha Denominación de Origen.

La localidad conserva pinturas de Goya en la ermita de Nuestra Señora de la Fuente, erigida sobre una antigua presa romana, pero debe su fama al hecho de ser un centro alfarero de primer orden. La actividad de sus obradores está documentada desde finales del siglo XV, aunque se inició mucho antes. A la entrada de Muel se levanta la Escuela Taller de Cerámica, que aloja un moderno museo.

Cerca de Muel se encuentran Mezalocha y Longares. Como en otros pueblos próximos, entre sus habitantes destacó durante siglos una nutrida comunidad islámica, hasta su expulsión en 1610. Testigos señeros de su presencia son el trazado irregular de sus angostas calles y las torres mudéjares de sus iglesias, cuyas siluetas se recortan en unos cielos de asombrosa diafanidad.

Cariñena es la cabeza administrativa y el corazón de un territorio escasamente poblado. Alberga construcciones de meritoria valía, como su colegiata o el palacio renacentista que sirve de sede a su Ayuntamiento.

Sin embargo, su vida cotidiana gira alrededor del fruto de la uva. Sus múltiples bodegas, alguna de joven y audaz diseño, junto con el Museo del Vino son los edificios más apreciados por los visitantes. Éstos aumentan en gran número durante la Fiesta de la Vendimia al finalizar el verano, cuando se multiplican las actividades lúdicas y hay fuentes que, por unos días, en vez de agua manan los personales vinos de la tierra.

Los interminables campos de suelos rojizos y ordenadas hileras de vides se extienden como una marea incontenible por otros municipios con notables encantos artísticos. Aguarón, Cosuenda, Encinacorba y Paniza, entre otros, pueblan la vertiente norte de la Sierra de Algairén mientras que Villanueva de Huerva, Tosos o Aguilón vigilan el cauce del río Huerva que, todavía joven, corre encajado entre las rocas.

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