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Maridaje perfecto, un vino para cada queso.

Dicen que vino con queso sabe a beso. Efectivamente, el vino y el queso es el maridaje perfecto, pero hay que saber dar con la combinación adecuada para que sea un autentico deleite.

Maridaje del Vino | 2014-10-21 11:02:04


En el maridaje de vino y queso funcionan también las normas más básicas del maridaje. No hay nada como disfrutar de las gastronomías locales. El secreto de combinar el queso de una región con un vino procedente de la misma es casi garantía segura.

El secreto de la ciencia inexacta del maridaje reside en la concordancia y el equilibrio, es decir, el vino no debe quitar nunca protagonismo al plato, ni éste al vino. Es preferible que los vinos más corpóreos acompañen a platos recios mientras que los jóvenes y delicados se apresten con platos más livianos.

Para las uniones de vino con queso, no existen reglas inequívocas sino que el arte se fundamenta en una cierta intuición y sentido común. Sin embargo, ciertas pautas nos pueden servir de gran utilidad.

Normalmente, seleccionar un vino que proceda de la misma región que un queso suele resultar exitoso. Un Ribera del Duero casará bien con un queso manchego. Del mismo modo, obtendremos un buen resultado de combinar un vino macedonio de la región de Naoussa con queso feta.

Otro criterio a seguir consiste en seleccionar el queso en función de la edad del vino o viceversa. Los quesos más curados conviene servirlos con vinos reserva.

Aquí te dejamos algún ejemplo que combina a la perfección.

Un queso con carácter, como el queso de cabra, se aviene convenientemente con vinos rancios como los de la región de Rueda o, si preferimos un vino francés, un sancerre afrutado y bien equilibrado es un buen acompañante.También, un buen partido para este queso es un vino tinto afrutado como un garnacha.

Quesos regionales localizados, como el queso de Mahón. El queso menorquín, igual que el manchego, cuando está semicurado, acepta placentero la compañía de un vino tinto o blanco maduro. Si es tinto, podemos probar con un cabernet sauvignon o un tempranillo con cierto carácter que resalta el sabor del queso; si es blanco, un sauvignon blanc en su versión dulce aporta notas melosas.

Un queso gamonedo, el vacuno ahumado de Cantabria se acompaña bien con un vino dulce como el oporto o un moscatel. También, los tonos ahumados de este queso combinan bien con un tinto joven obtenido a partir de la variedad tempranillo (Rioja). Esto se puede aplicar a otros quesos ahumados como elchevrelait francés (de cabra) o la Ricotta Affumicata italiana (de oveja).

Si nos vamos a los bocados más fuertes, por ejemplo, la corpulencia del roquefort y, en general de los quesos azules, da poca libertad de movimiento, aunque hacen un buen dúo en la mesa con vinos dulces como sauternes, oporto o incluso un moscatel navarro.

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