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Maridajes de lujo marino y vino

El sushi o el erizo de mar son bocados especiales que merecen un acompañamiento especial. ¿Con qué vino maridar estas delicias?

Maridaje del Vino | 2014-10-31 13:45:16


El Sushi es pescado crudo, se puede hacer y es sencillamente delicioso. Los japoneses llevan varios milenios perfeccionando su preparación. Es apenas lógico pues que a tan costosa comida se le acompañe con algún vino de igual o mayor cuantía,  o  al  menos  con  el  vino  indicado:  un Sauvignon Blanc, su olor casi siempre recuerda de algún cítrico (de toronjas o naranjas frescas) y porque no es muy ácido, lo cual combina perfecto en la boca con el suave sabor del Sushi.

Cualquier  Chardonay compite  decorosamente en  este  inexplorado  campo.  A quienes disfrutan de sabores sutiles a barril o maderas y que no tienen muchos reparos con la crudeza del Sushi, les recomendamos pedir un buen Chardonay para acompañarlo. Amelia de Concha y Toro es en este caso la elección perfecta. Ahora bien, si usted desea menos alcohol en la boca y le teme al amargo en  las  comidas,  le  recomendamos  que  trate  de  encontrar  un  Riesling  para amenizar su velada de Sushi. Los vinos Riesling tienen menos contenido de alcohol  y  algunos  son  algo  dulces  (en  diferentes  grados  dependiendo  del productor y la región) esto es algo que muchos comensales realmente prefieren a la hora de acompañar pescado, así sea crudo. No deje de todas maneras de experimentar con Pinot Grigio, aunque otra opción es un fuerte tinto, como un Merlot .

Lo más complicado, además de ser necesaria cierta maestría con los palillos, es acertar con que bebida tomar un surtido de Sushi que respete el sabor básico de sus  ingredientes.  La  propuesta  para  la  ocasión  es  una  gama  de  frescos  y elegantes cava Brut Nature. Ricos en matices, expresivos, sabrosos, de paladar delicado, equilibrados de acidez, con toques amargos y de marcada persistencia frutal.

Los erizos uno de los bocados marinos más exquisitos. Muy consumidos y apreciados por griegos y romanos, hoy se estiman en todas las mesas y cocinas. Este equinodermo vive en los fondos arenosos, se alimenta de algas y pequeños invertebrados, de ahí su rotundo sabor a mar cuando se degustan frescos, al natural, la mejor de las maneras. Lo único peligroso es abrirlos porque las púas tienen una toxina que se libera cuando se tocan. Superada esa prueba queda lo mejor, disfrutar de su singular y contundente sabor yodado.

Lo que se come de los erizos son sus gónadas, sus órganos sexuales, de color anaranjado en las hembras y más blanquecinas y finas en los machos. Su máxima expresión sápida, como hemos dicho, es al natural para disfrutar de una sensación fuerte y delicada a la vez, una auténtica brisa marina en la boca, pero también se cocinan. Las preparaciones pueden variar de la más sencilla a la más sofisticada, son aptos para elaborar salsas, sopas, revueltos, incluso es frecuente presentarlos gratinados con un poquito de cava, crema de leche y escalonias. Estas son algunas sugerencias, al igual que su acompañante, que en esta ocasión son cavas. Una gama de espumosos versátiles en la mesa, refrescantes, afrutados, sutiles y complejos, con cuerpo, que potenciarán la intensidad gustativa de los erizos de mar, auténtica esencia de mar.

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