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Notas de cata de vino: Carbenet Sauvignon

Es la uva más famosa del viñedo mundial. Burdeos y concretamente el Médoc le deben su fama y prestigio.

Cata de Vino | 2014-09-15 11:56:06


Esta uva ha podido también aclimatarse a zonas tan dispares como la llanura libanesa de Bekaa, la fría isla Sur de Nueva Zelanda o los secos suelos alicantinos en España, pero es en Médoc y California, los dos extremos climáticos, donde la Cabernet alcanza su óptimo desarrollo.

Se habla de su origen bordelés por los antiguos sinónimos Vidure (viña dura), atribuido a Jean-Baptiste Secondat, agrónomo francés del siglo XVIII e hijo de Montesquieu, y Vidure Sauvignonne, ambos identificados con la cepa Biturica citada tanto por Plinio como por el gaditano Colmuela al referirse, según el botánico Pierre Gallet, a los vinos que elaboraban los antiguos habitantes del Médoc: los bituriges vibisci. Pero es a finales de ese siglo cuando el barón Joseph-Hector de Branne reconstruye el viñedo Bordelés arrancando numerosas cepas blancas y agrupando las tintas, insertadas hasta entonces entre las blancas.

Pero en cualquier lugar prevalece en la cata de vinos, un carácter que da vinos de color concentrado, intenso, con un particular ribete centellante, definido y vivo, y un aroma fácil de identificar. Recuerda a grosellas y trufa solo cuando se cultiva en Médoc, y a notas de pimiento verde y cedro cuando crece en zonas cálidas. El sabor es también nítido y concentrado, con un tacto tánico y ácido peculiares. Expresa todas sus cualidades con rendimientos inferiores a 50 hl/ha.

En la zona francesa, pese al clima más lluvioso, el increíble drenaje del suelo de Aluvión permite retener el calor de la grava y hace madurar las cepas (por abajo), mientras la acción de un sol moderado completa el desarrollo de la uva (por arriba). Los Cabernets californianos, por el contrario, maduran con una fuerte insolación sin brumas, altas temperaturas y riego abundante. El resultado son vinos de alto grado (13% Alc.vol.), pero con acidez suficiente y una inconfundible nota balsámica, el toque de alcohol y el acento quemado de la rápida madurez de la uva. El Bordelés es más elegante, complejo y con mayor riqueza de matices por la lenta maduración, aunque la intensidad aromática resulta inferior.

La producción por cepa no solo es copiosa, sino que la cantidad de mosto es proporcionalmente menor, debido a la menor cantidad de hollejos y, por tanto, a la gran abundancia de compuestos fenólicos (color y taninos) en comparación con otras variedades. Estas características permiten un mayor y más seguro envejecimiento en tonel y botella, sin que la cepa pierda apenas la intensidad de color y acidez.

El racimo no es demasiado espectacular: granos apretados, pequeños, esféricos y piel de gran espesor, y de color azul negro muy oscuro. Igual que la Moscatel revela su personalidad al mordisquear la baya, aunque, en el caso de la Cabernet, sus rasgos se detectan más en el hollejo. El pedúnculo del racimo es prácticamente nulo, lo que dificulta mucho la vendimia, encareciendo mucho los costes de esta operación precisando además podas largas.

La gama de sabores que se pueden encontrar en la cata de vinos elaborados con base en esta Cepa son: aceitunas, grosella, pimiento, chocolate, tabaco, cedro y menta.

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