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Notas de cata de vino: Los vinos blancos de Castilla León

En los vinos castellanos encontramos las tipologías de blancos más habituales en el mercado. Son jóvenes y están fermentados en depósitos de acero inoxidable que remarcan su carácter varietal con aromas perfumados

Cata de Vino | 2014-09-19 13:58:33


En las denominaciones de origen castellano-leonesas están autorizadas las siguientes variedades blancas: 0,0, Bierzo: godello, doña blanca, palomino, malvasía; 0,0. Cigales: verdejo, albillo, viura; 0,0, Rueda: sauvignon blanc, verdejo, viura, palomino fino; 0,0, Toro: verdejo y malvasía.

Destacan los vinos de Rueda en el territorio castellano leonés, tanto por su desarrollo comercial como por su calidad organoléptica. Sorprenden en la cata de vino por la potencia aromática de la sauvignon blanc o la perfección gustativa de la uva verdejo. Algunos blancos fermentados en barrica matizan sus tonos ahumados con más estructura y profundidad en la degustación.

En los vinos que tienen como base la uva verdejo, los colores que dominan son el amarillo pálido o acerado, lo que denota su juventud, mientras que los colores intensos indican el fuerte calor de las épocas de la maduración. También observamos reflejos verdosos o destellos de oro nuevo en la parte inferior de la herradura. Si comparamos un vino joven de añada con un blanco con fermentación en barrica, apreciaremos mejor estos aspectos. Los tonos amarillos de los blancos fermentados en barrica y criados sobre lías son más intensos y tienen tonalidades doradas, con una intensidad más apagada. La evolución de las tonalidades se deben a la oxidación progresiva de los constituyentes del color, es decir, las flavonas, responsables del color amarillo del vino blanco.

En los blancos jóvenes, buscaremos en la cata  aromas frescos cuyas reminiscencias dependerán del tipo de uva con que estén elaborados, y que serán relativamente intensos según el proceso de elaboración. Los que tienen verdejo (rueda verdejo) recuerdan a manzanas verdes y a fondos vegetales que nos evocan el hinojo y la menta; la elegancia de la viura se traduce en fragancias de fruta blanca con destellos de piña y cítrico; cuando aparece la sauvignon blanc, nos sorprenden los frutos tropicales (mango, maracuyá) y sensaciones olfativas que, cuando la uva está muy madura o el vino un poco cerrado, se vuelven ligeramente medicinales. Son aromas potentes y persistentemente perfumados.

La godello y la malvasía que aparecen en otros vinos nos darán caracteres afrutados, más elegantes en el primer caso y más intensos en el segundo. En los blancos fermentados en barrica, aparte de los anteriores, se reconocen aromas de madera, ahumados y frutas maduras.

Una característica general de esta zona es el frescor que encontramos en todos los vinos, cuya acidez y finura gustativa los hace muy agradables al paladar. La demanda de los consumidoresha obligado a los elaboradores a aumentar la consistencia sin perder su buen paso por boca

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