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Oficios vinculados a la cultura del vino: El tonelero.

La tonelería se convirtió en una manifestación necesaria para la industria del vino, aunque al principio sólo fue utilizada para el transporte vinícola hacia otros lugares, también se descubrió que el vino cambiaba si era criado en estos recipientes de madera.

Cultura del Vino | 2017-09-01 10:17:49


Este oficio requería manos hábiles para la confección del tonel realizado a base de colocar duelas o tiras de madera alrededor del soporte y aro de hierro que las iba dando la forma.

El tonel de vino se ha utilizado desde tiempos antiguos para el transporte de vino mayoritariamente, aunque más tarde se descubrió los efectos que tenía envejecer el vino en madera.

Los maestros toneleros empezaron a agruparse en gremios en el siglo IX. En el siglo XIII, entregaron sus estatutos para aprobación al mismo tiempo que otros 121 cuerpos de oficios. En 1444, Carlos VII de Francia confirmó los estatutos de los toneleros o barilliers. Desde entonces a los toneleros se les concede el privilegio de descargadores de vino, siendo los únicos que tienen derecho a descargar el vino que llega por barco.

En la Edad Media los reyes tenían sus propios toneleros, encargados de mantener los barriles. Hacían también la función de escanciadores (función históricamente probada del reino de Carlomagno al de San Luis).

Hoy en día el oficio artesano de tonelero está casi en extinción, hay otros métodos y otros materiales diferentes a la madera, pero aún así hoy en día podemos encontrar a algunos artesanos que se dedican a su fabricación como hace siglos.

La fabricación del tonel es un arte que se ha ido forjando a través de los siglos gracias al trabajo de los toneleros. Aunque la mecanización ha ido poco a poco relegando a la producción artesanal pura y dura, los pasos necesarios para realizar una barrica no han variado mucho con el paso del tiempo.

Lo primero que hace un maestro tonelero es dar forma a las duelas, para lo cual hay que desbastar, cepillar y despuntar. A continuación realiza el armado del casco: primero coloca las duelas verticalmente y, por medio de un aro armador, va juntándolas por sus cantos hasta completar una circunferencia. Una vez que se ha obtenido esta forma geométrica, se introducen dos aros metálicos provisionales, los cuales serán empleados durante todo el proceso de fabricación del tonel para que no se desajusten las duelas.

Tras reposar unos minutos en agua, las duelas deben ser curvadas con el fin de obtener la forma definitiva del casco. Para ello, el tonel es llevado al «batidero», donde mediante un hornillo de gas colocado en su interior y el empleo de dos cuerdas que se abrazan a la zona inferior, las duelas son curvadas lentamente; la barrica quedará totalmente fijada mediante la inserción, en su parte baja, de un aro de fuerza o corcheta.

Una vez formado el esqueleto del barril, cuando éste haya enfriado, los aros de presión son sustituidos por otros de hierro, lo cual es utilizado por el tonelero para oprimir el barril utilizando martillo y chazo, y se construyen las cabezas y los fondos. Antes de colocar este último elemento: el fondo, es necesario realizar el descabezado, esto es, biselar los bordes de la barrica, igualar los cantos y abrir los jables.

Para realizar los fondos, se unen varias tablas por medio de clavos con doble punta. Después de trazar una circunferencia con la medida correspondiente mediante un compás, la tabla es aserrada. Los bordes de la tapa adquieren forma de cuña para provocar un correcto encaje con el jable. Finalmente, se perfila el resultado pasando el barril por una máquina destinada a pulir o cepillar la parte exterior del mismo para otorgarle una óptima fisonomía.

Tras abrir la corchera u orificio de llenado, el barril debe llenarse de agua para probar su estanqueidad. Acabado este proceso, los toneles ya estarán listos para viajar hasta las bodegas.

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