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Once perfiles del enoturista, ¿Cuál es el tuyo?

Por lo general el enoturista es una persona amante del vino y del buen vivir, le gusta la naturaleza, el medio rural y aprender, incluso durante las vacaciones.

Enoturismo | 2014-07-22 09:29:58


El turismo del vino, por su parte, le ofrece al enoturista una experiencia sensorial completa: puede experimentar el placer del sabor, del olor, del gusto del vino, puede ejercitar todos sus sentidos. Esto se complementa con otras actividades que realiza durante su viaje.

Su edad suele rondar entre los 35 y 65 años, siendo la media los 44 años. ¿Cuál suele ser su profesión? Predominan los de profesiones liberales y empleados públicos, luego los de nivel medio (técnicos) y en porcentajes menores los trabajadores. Nos encontramos ante personas pues de una formación media-alta.

¿Qué parentesco une o relaciona al enoturista? Lo más habitual son familias, parejas, amigos, turista individual o tercera edad que viajan en periodos cortos (fines de semana y puentes). Por lo general suele haber un cabeza de grupo, del que surge la idea de hacer la visita, con mayor formación sobre el tema (enoturista experto). ¿Es posible hacer una clasificación del enoturista? Hay estudiosos del tema que se han interesado por tipificar al turista del vino, así S. Chartersk y J. Ali-knight (2002) fijan cuatro tipos:

-Turistas amantes del vino: tienen una amplia formación en tema enológicos, siendo la motivación principal de su viaje catar diferentes tipos de vino, comprar botellas de vinos especiales.

- Turistas entendidos en el vino: tienen una formación media sobre vinos, suelen ser universitarios y la motivación principal de su viaje es lleva a la práctica lo que han leído en diferentes revistas especializadas.

- Turistas interesados en el vino: no tienen una formación técnica en tema enológicos pero le interesa este mundo, quieren conocer algunas bodegas, aunque no con carácter exclusivo sino como complemento a otras actividades.

- Turistas iniciados en el vino: empujados por la moda o cualquier otra razón se acercan a una bodega sin tener ningún tipo de conocimientos en este campo.

Se trata de una clasificación basada en el grado de conocimiento de la materia y en sus intereses enoturísticos.

En un suplemento de Diario La Rioja de 2005 se distinguía cuatro categorías: el profesional, el neófito, el narcisista y el bebedor.

- El profesional: se trata de una persona experta en vinos y en la cultural del vino, de 30 a 45 años de edad y está capacitado para analizar con el bodeguero o el enólogo las virtudes o defectos de un vino. Suele ser curioso e interesado en cosas nuevas, y se muestra dispuesto a dedicar su tiempo para descubrirlas y disfrutarlas.

- El neófito apasionado: suele ser una persona de entre 25 y 35 años de edad, de buena posición socioeconómica, que disfruta del vino y lo identifica como medio para establecer amistades, socializarse, disfrutar de la comida y explorar el territorio. Suele viajar rodeado de amigos, que pertenecen a su perfil profesional.

- El narcisista: suelen ser personas de buen posicionamiento social y de entre 40 y 50 años de edad. Además, están interesados en la cultura del vino por el status social asociado y con la intención de poder presumir de conocimientos en viticultura y así poder distinguirse. Está satisfecho con un conocimiento de lo básico e imprescindible para poder impresionar y siente una especial atracción por las bodegas famosas y los vinos de renombre. Son más fáciles de impresionar que los perfiles anteriores.

- El bebedor: este perfil atiende a una persona que está entre los cincuenta y los sesenta años de edad y visita la bodega en grupo los domingos como si se tratara de un bar. Disfruta con el vino, pide más y también compra a granel.

El artículo  encontrado de “ Comunicación enoturística: Perfil del Turista del vino” por Miguel Ibáñez Rodríguez elabora la siguiente clasificación, en función del grado del conocimiento del vino.

Son las siguientes: experto (grado de conocimiento alto), semiexperto (medio), aficionado (bajo) y profano (ninguno).

- El experto: es una persona inicialmente ajena al mundo del vino, que de forma autodidacta ha ido adquiriendo cierta formación sobre el mundo del vino. Este tipo de turista enológico demanda propuestas de enoturísticas más intensas (puede visitar varias bodegas) y diversificadas (curso de cata, visita de un museo, curso de sumillería, etc.).

- El semiexperto o aficionado: es alguien que empujado por un familiar o amigo enoturista experto o por iniciativa propia ha ido adquiriendo una formación media sobre el tema, abandonando así su categoría anterior de simple aficionado. Ambos recorrerán una región vitivinícola en la que la visita cultura o de aventura, por ejemplo, se completará con la visita a una bodega.

- El profano: realmente no es un enoturista, es aquel al que, sin tener ningún conocimiento del tema, “los azares de la vida” lo han llevado a visitar una bodega y en función de una primera experiencia podrá convertirse realmente en turista del vino o no.

Puede clasificarse en términos generales en enoturista experto, que suele representar un 10%, y en aficionado, un 90%. El primero tiene buenos conocimientos sobre el vino y demanda paquetes enoturísticos más especializados, mientras que el segundo la visita a una bodega puede ser un complemento a otras actividades de ocio.

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