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Parámetros visuales en la cata de un vino espumoso.

El color de un vino espumoso depende sobre todo del estilo del que se trate y también de las variedades de uva empleadas y de la forma de elaboración y nos habla del cuerpo, edad y estado del vino.

Cata de Vino | 2015-09-30 11:49:13


En la cata del vino podemos observar que los espumosos blancos de añada suelen tener un color  pálido de paja y oscurecen al envejecer en botella en cambio  los blancos sin añada tienden a un color más pálido sin importar tanto de donde procedan. Los Blanc de blancs pueden variar de color considerablemente dependiendo de  la mezcla y la procedencia de las uvas.

Así mismo sucede en los Blanc de noirs donde la variedad de  color es aun mayor dependiendo de la cepa. Un espumoso  rosado cubre una amplia gama de colores desde el rosáceo  más pálido al rosa del salmón ahumado. Finalmente el color  de un tinto espumoso es inconfundible, con tonos similares al  de los vinos tintos.

Para valorar el color es necesario tomar en consideración los  siguientes aspectos en la cata del vino: intensidad y brillantez (también referida  como vivacidad o luminosidad).

Intensidad del color: Es la fuerza con que se transmite la luz. Está vinculada a diversos factores: la cepa, la naturaleza del  terreno, el grado de maduración de la uva y el sistema de  vinificación. Los términos que se aplican son: pálido, débil,  intenso, oscuro y denso. Los vinos “débiles” suelen tener  aromas tenues, a menudo florales y frutales y un cuerpo sutil;  los vinos oscuros tienen un aroma más marcado y en general  una estructura más rica.

Brillantez, vivacidad o luminosidad: Se define como la  capacidad de difundir, recibir e irradiar la luz. Está vinculada al  grado de acidez del vino, cuanto más rico en ácidos estables  sea el vino, más vivo será su color y por tanto más joven. La  evaluaremos desde sin brillo pasando por poco brillante,  hasta luminoso.

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