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Patrimonio y cultura del vino: Los lagares canarios.

Los lagares son testigos de un importante pasado vinícola en el archipiélago canario. Hecho principalmente de madera, este rudimentario armatoste era utilizado para prensar uva y así obtener un caldo del que posteriormente se saca el vino.

Cultura del Vino | 2017-07-13 09:53:37


Uno de los lagares mejor conservados de las islas es el “Lagar de La Esperanza” en la Plaza del Adelantado, en el municipio del Rosario, Tenerife. Aunque muchos de ellos se conservan hoy en día perfectamente, ya no se utiliza para la vendimia, sino que sirven en la mayoría de los casos de bodega para los mejores vinos y productos canarios.

El Patio de los siete Lagares, situado en el Monte Lentiscal, Gran Canaria, es considerado como uno de los conjuntos etnográficos más espectaculares para la elaboración del vino, y fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Sitio Histórico.

Presenta una variada tipología, desde tanquetas excavadas en la roca, con o sin barrizal, a almacenes comunicados para el depósito del mosto.

El modelo más común en las Islas Canarias estaba constituido por una tanqueta, hecha en mampostería ordinaria, donde se pisaba y prensaba la uva, una tina, donde se recogía el mosto, y una enorme viga para el prensado que se apoyaba en su parte delantera en un tornillo largo de madera (llamado husillo) que va acoplado a la piedra de lagar en la parte inferior y "atornillado" a la viga en la parte superior. El husillo solía estar hecho de madera de barbusano. Se consiguió así un mecanismo móvil que ejercía con su peso la presión de la máquina.

Los materiales con el que se construían los lagares son variados: desde maderas nobles hasta piedras volcánicas, dependiendo de lo que la naturaleza ofreciera.

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