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Pedro Ximénez y Moscatel, vinos de esencia malagueña.

Los vinos dulces y de licor amparados tradicionalmente por la D.O. Málaga, tienen como estrellas a las variedades Moscatel y Pedro Ximénez.

Producción de Vino | 2016-04-21 13:39:20


Los de esta zona invitan a la curiosidad con colores que van desde el amarillo, ambar, caramelo y tinto. También sabores diversos desde los varietales a los propios de vinos muy envejecidos. Unos vinos, que viven en este momento una etapa de renacimiento y que tienen en Francia a su principal cliente, ya que a este país se dirige más de la mitad del vino exportado por esta denominación.

¿Cómo son estos dos vinos de la Denominación de origen de Málaga?.

•Pedro Ximénez.

Vino de color caoba oscuro, con profundos aromas de pasificación. Suave y dulce a la boca. Pleno, vigoroso y con perfecto equilibrio. Elaborado a partir de uvas Pedro Ximénez expuestas al sol para su pasificación.

El proceso de elaboración de los vinos Pedro Ximénez, comienza con la corta escrupulosa de racimos, en perfectas condiciones de madurez y de sanidad vegetal, que se transportan en cajas , con sumo cuidado para no romper las uvas, hasta el almijar o pasera donde se extienden sobre redores o capachos de esparto o sobre largas tiras de material plástico de, aproximadamente, un metro de ancho. Expuestos al sol, los racimos de uvas van pasificándose lentamente, perdiendo agua, concentrándose todos sus componentes, evolucionando los aromas de la uva y acelerando su maduración por un complejo proceso en el que tienen una clara influencia los rayos ultravioletas. El soleo de la uva conlleva una cierta desorganización celular que favorece la posterior extracción del mosto.

•Moscatel

Vino de color caoba oscuro, elaborado exclusivamente con uvas de esta variedad, previamente expuestas al soleo para su pasificación. Suave y muy dulce, con un aroma característico de la variedad.

El vino Moscatel se obtiene a partir de la uva del mismo nombre, que se somete al proceso tradicional del "soleo", hasta lograr una intensa pasificación del fruto. Tras el prensado se obtienen unos mostos que presentan una extraordinaria concentración de azúcares y un cierto nivel de coloración, el cual se somete a fermentación alcohólica parcial, detenida en su caso mediante la adición de alcohol vínico.

Su crianza, exclusivamente de carácter oxidativo, propicia una progresiva concentración aromática y una complejidad creciente, si bien procurando siempre no perder la frescura y el carácter frutal típico de la variedad.

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