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Pequeñas joyas vitivinícolas: El Valle de Itata en Chile.

No hay otro paisaje vitivinícola igual en Chile. El Valle del Itata es un pequeño tesoro en la Región del Biobío, cuya tradición vinícola se remonta a más de 400 años y donde todavía pueden verse pequeñas parcelas con viñedos de cabeza esparcidos entre los pinos.

Cultura del Vino | 2015-08-25 14:44:45


Con una ruta incipiente que poco a poco incorpora al turismo dentro de sus actividades, Itata guarda en sus viñedos la historia de la viticultura chilena.

Desde el Valle del Itata provienen algunos de los vinos más atrevidos de Chile, pero también algunos pequeños productores se han atrevido a incursionar en el turismo, mostrando procesos de vinificación más artesanales y rescatando tradiciones. El pipeño es uno de esos grandes ejemplos, que de vino de garrafa, pasó a ser una importante referencia nacional en tiendas especializadas de ciudades como Nueva York y París.

Itata se extiende por unos 100 kilómetros, entre las ciudades de San Carlos por el norte y Bulnes por el sur, en la provincia de Ñuble. Los viñedos, de variedades rústicas, como el Moscatel, el País y el Cinsault, se han adaptado perfectamente al suelo y el clima del valle, conformando grandes extensiones de vides sin alambres ni espalderas.

Ese verde que se extiende hasta el horizonte como una alfombra que va cubriendo colinas y pequeños cerros es un paisaje único. Lo que pareciera una postal romántica de cuento, toma sentido dada la orientación de las vides que se levantan gracias a la especial topografía del terreno.

Enoturismo en el Valle del Itata

Aquí el turismo todavía es a escala humana, pero no por eso menos atractivo. Apegado a tradiciones es ideal para indagar en esa rica historia que tiene el valle, donde familias llevan generaciones desarrollando vinos en un suelo que produce desde la época de la colonia, cuando los jesuitas plantaron las primeras parras.

En los alrededores de Bulnes hay dos panoramas imperdibles. La Viña Chillán  es una de ellas. Ahí se pueden conocer los viñedos y el proceso de producción que desde 1998 tienen los suizos Rudolf Rüesch, Karin Lenz-Meier y Roland Lenz. Entre los vinos que elaboran hay un Zinfandel, cepa que muy pocos productores embotellan en Chile. Hay un restaurant de pastas y postres caseros, además de una casa de huéspedes que recibe hasta 18 personas, con una piscina que tiene vista hacia los viñedos.

La Viña Männle tiene sólo vinos orgánicos. Heinrich Männle, el enólogo alemán de la bodega, ha tratado de mantener la actividad vitivinícola que desarrolló su padre en la Viña Weingut Andreas Männle en Durbach, Alemania. Acá el tour dura dos horas y dentro de la degustación final hay varias cepas para experimentar: desde Cabernet Sauvignon hasta Sauvignon Blanc, pasando por el Malbec, que se acompañan con quesos de la región.

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