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Pequeñas joyas vitivinícolas: La Palma y el vino Mavasía.

La Palma guarda el secreto del Malvasía, un vino legendario, cuya historia comienza en la palma hace más de 5 siglos.

Denominaciones | 2015-07-22 10:44:15


La Palma es la isla más occidental del archipiélago canario. Una zona vinícola pequeña pero de larga tradición y de topografía accidentada con suelos volcánicos que los hacen especialmente dedicados para el cultivo de la viña. Una Denominación que, tras sufrir unos años de decadencia, ha ido remontando el vuelo desde que le fuera reconocido el marchamo en 1994. En gran medida gracias a dos tesoros que guarda con celo: el vino Malvasía Dulce y el de Tea, criado en pino canario.

La historia de esta zona vinícola se remonta a 1505, año en el que se plantaron las primeras cepas en esta isla, traídas por los conquistadores. La variada procedencia de éstos a lo largo de los años ha dado lugar a una riqueza varietal inigualable. En el siglo XVI la calidad del vino se impuso de tal manera en los palacios de las principales cortes europeas que nunca faltaba el Malvasía “que alegra los sentidos y perfuma la sangre”, según palabras del propio Shakespeare. Autores como Robert L. Stevenson, Walter Scott y Lord Byron también enaltecieron las cualidades de los vinos de esta zona. No obstante, durante el siglo XIX el declive de los vinos canarios es grave, en parte por el ataque de las plagas de oidio y mildium.

En el siglo XX, con el comienzo del cultivo de la platanera en las zonas costeras de la isla, a mediados de los años cincuenta, se abandona mucha viña, pero en los años 90, con la creación de la Denominación de Origen La Palma, en 1994, el sector vitivinícola insular sufre una importante transformación, se recuperan viñas abandonadas, se plantan nuevas y el vino comienza a conocerse dentro y fuera de la isla, llegando en 2010 a ser reconocido con varias medallas de oro en prestigiosos concursos internacionales como Vinalies de París, el Wine Master Challenge de Portugal o las Sélections Mondiales Des Vins de Canadá.

De estre todas las fuentes que estudian de donde puede venir esta cepa mediterránea, algunos expertos lo relacionan con el puerto griego de Monemvasía, en la península del Peloponeso, aunque otras fuentes apuntan hacia la localidad cretense de Candia.

Apenas doscientos años después de su llegada, la extraordinaria calidad de la malvasía canario ya era conocida en las cortes europeas. Por las islas pasaban las rutas de navegación más transitadas del mundo y contribuyó a su fama. Las mayores exportaciones de este vino tuvieron como destino Inglaterra, donde el malvasía mojó los labios de personajes de la talla de  Shakespeare o de Lord Bayron, los cuales no dudaron en dejar evidencias escritas de que este vino era el néctar de los dioses.

El malvasía está calificado como un vino naturalmente dulce, por proceder de uvas con gran concentración de azucares.

Los Malvasías de La Palma, son vinos que según la legislación se denominan “Vinos naturalmente dulces” que por proceder de uvas con una gran concentración de azúcares naturales, producen mostos de hasta 272 gr/litro de azúcar, fermentan parcialmente, parándose la fermentación de forma natural y quedando un contenido de azúcar residual en los vinos que debe superar los 45 gr. por litro. En el caso del Malvasía dulce de La Palma la graduación alcohólica adquirida mínima debe ser del 13% en VOL, pudiendo llegar en algunos casos hasta los 22% en VOL.

Se trata pues de vinos elaborados de forma natural, sin adición de levaduras foráneas, alcohol etílico o mostos concentrados, que adquieren un color oro dorado intenso, ambarino y brillante, en los que destaca una potencia aromática muy marcada manifestando una insólita y armoniosa complejidad de tonos frutales, un retrogusto que puede alcanzar hasta los treinta segundos en el paladar, y un suave dulzor característico de la fructosa con un ligerísimo pero perceptible punto final amargo.

Aromático y exuberante, el malvasía es probablemente el más emblemático de los vinos embotellados en La Palma. Su carácter complejo y azucarado lo convierte en un acompañante exquisito para cualquier postre, aunque también puede tomarse sólo. Combina muy bien con los patés, quesos curados, postres y repostería palmera. Este vino es tan espectacular que en catas nacionales altamente especializadas donde la puntuación máxima es de 100 puntos, un malvasía de La Palma obtuvo recientemente 97 puntos.

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