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¿Por qué el clima Chileno es ideal para la viticultura?.

Chile posee características únicas en el mundo para la producción de vinos. Con una fuerte influencia del Océano Pacífico y de la Corriente de Humboldt, el país cuenta con veranos cálidos y secos e inviernos fríos y lluviosos que propician el óptimo crecimiento de las vides.

Blog del Vino Chile | 2015-10-26 15:57:28


Días de sol brillantes y temperaturas que caen por las noches son ideales para la obtención de sabores a fruta fresca, acidez crujiente y, en el caso de los vinos tintos, colores intensos, taninos maduros y un alto nivel de antioxidantes.

La temporada de crecimiento es generosa en días brillantes y soleados y en temperaturas que decrecen fuertemente por las noches. Las uvas viníferas necesitan esta amplia oscilación térmica diaria para desarrollar sabores de fruta fresca, acidez crujiente y, en el caso de los vinos tintos, un color profundo, taninos maduros y altos niveles de antioxidantes. Las lluvias se concentran en la época invernal y hay una larga estación seca que va desde el final de la primavera hasta fines del verano. La amplitud térmica durante esta época varía entre 15° y 18°, la humedad relativa es del orden del 55% y presenta una alta luminosidad. Todos estos factores originan una intensa actividad fotosintética diurna y un adecuado descanso nocturno de la vida, lo que se traduce en una gran acumulación de color y aroma en la uva y una maduración perfecta, difíciles de encontrar en otros países.

Asimismo, Chile posee condiciones extraordinarias para la sanidad de las uvas. Los veranos secos y la falta de lluvias en el período de crecimiento activo de la parra, sumados a las barreras geográficas naturales que constituyen el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes, hacen muy bajo el índice de enfermedades.

En Chile, el cultivo de la vid se produce en una sección de norte a sur de una longitud aproximada de 1.200 kms., lo que genera diversas regiones vitivinícolas. La mayoría de estas regiones corresponden a valles de ríos que nacen en la Cordillera de los Andes y desembocan en el Océano Pacífico, siguiendo el curso de depresiones tectónicas rellenadas por los aluviones de los ríos.

Una de las zonas vitivinícolas chilenas más renombradas es el Valle del Maipo, donde se producen algunos de los Cabernet Sauvignon más emblemáticos de Chile. Otras regiones que en los últimos años han adquirido fama internacional, son los Valles de Casablanca y Leyda. Con gran influencia costera, resultan ideales para el cultivo de cepas como Sauvignon Blanc y Chardonnay, pues dan como resultado, vinos finos de acidez crujiente y gran frescor.

Asimismo, se han incorporado nuevas zonas, como los Valles de Elqui y Limarí en la zona norte, con resultados enológicos sorprendentes.

Parte importante del éxito y preferencia por nuestros vinos en los mercados internacionales, está basado en que estos reflejan, fielmente, las inigualables condiciones que poseen el clima y el suelo chilenos. Todas estas condiciones favorecen la obtención de vinos de excelente calidad.

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