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¿Puede afectar el cambio climático a la producción de vino?.

Según algunos estudios, en 40 años la superficie de terreno apta para la viticultura disminuirá entre un 25% y un 73% en algunas de las regiones productoras de vino más importantes del mundo.

Actualidad | 2015-12-02 10:31:55


Expertos y líderes de todo el mundo se han reunido en la Cumbre Mundial COP21 en Paris, para analizar las consecuencias del cambio climático y tomar iniciativas conjuntas sobre los inevitables cambios que conlleva. El calentamiento global puede cambiar el mundo tal y como lo conocemos, cambiar la geografía costera sumergiendo algunas ciudades en el mar, provocando éxodos masivos a causa de las sequías y transformar todo el mapa mundial  de cultivos.

El mundo del vino también notará las consecuencias del cambio climático y en un futuro no muy lejano. Algunos de los estudios prevén que para el año 2050 la superficie de terreno apta para la viticultura disminuirán entre un 25% y un 73% en algunas de las regiones productoras de vino más importantes del mundo, entre las que se encuentra el sur de Europa, donde están España, Francia e Italia, los tres principales países elaboradores de vino.

Un estudio concreto sobre las consecuencias del cambio climático en la producción mundial de vino ha sido realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Cientificas en España junto con Conservation International (CI) y científicos de China y Chile. El estudio ha sido publicado en la revista científica norteamericana Proceedings of the National Academy of Science (PNAS). Dicho estudio detalla esta disminución en los países productores actuales, pero que sin embargo existiría un incremento de la viticultura en algunas áreas del Oeste de Norteamérica y el Norte de Europa, que serán cada vez más adecuadas y demandadas por los productores de vino.

Algunos de los efectos ya se están notando en algunos viñedos. Si las temperaturas siguen ascendiendo, el vino elaborado en algunas zonas a partir de esas uvas cambiará y los viticultores tendrán que trasladar sus viñedos al norte o sustituir las uvas con las que elaboran su vino cambiando todo el proceso. El ciclo de maduración de la uva se ve alterado, a mayor temperatura se favorece la maduración de la uva.  Una adecuada maduración es importante para que la uva tenga el sabor y aroma deseado. Esto es si la maduración se ve acelerada por una temperatura  más alta, esto sin duda afectará al sabor de estas uvas.

Un exceso de calor elevaría de manera inobjetable la concentración de azúcar en los frutos, la que por acción de las levaduras daría como resultado una mayor presencia de alcohol en los caldos, el ácido tartárico disminuiría y la acidez sería escasa, con el consiguiente aumento de iones como el potasio, y mayor riesgo de oxidación de los antocianos, obteniéndose como resultado vinos con tonos marrones y anaranjados en plena juventud, con alta graduación alcohólica, menos frescos, intolerablemente empalagosos y con alta tendencia a la contaminación microbiana.

También la salud de los viñedos se verá afectada de diferentes maneras. Tanto el incremento de temperaturas como el déficit de agua, provocarán perjuicios y variaciones importantes tanto en las condiciones del suelo, como en el estado de la vid, las uvas y los microorganismos relacionados con la fermentación del vino.

Pese a todo, los viticultores están intentando tomar medidas preventivas como la búsqueda de variedades más resistentes, la introducción de nuevos sistemas de conducción y riego, el cambio de las técnicas de vendimia y los nuevos sistemas de tratamientos y correcciones en bodega, son algunas de las medidas que ya se están implementando en algunos lugares.

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