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¡Qué calor! ¿Cómo afecta el cambio climático a la vid y el vino?.

El clima es uno de los factores que mejor define a una zona vitícola y que limita finalmente su vocación hacia producciones que se adapten a dichas condiciones.

Producción de Vino | 2016-09-07 15:19:39


Existen muchos estudios sobre los posibles efectos del cambio climático en el futuro de la viticultura, pero en todos los casos se señalan el aumento de la temperatura y la disminución de las lluvias o su distribución irregular, como los eventos climatológicos que más pueden influir en el desarrollo y cultivo de la vid.

El cambio climático implica posibles consecuencias para el desarrollo de la vid, su fisiología y las características cualitativas de la vendimia, circunstancias ligadas al aumento de la temperatura y al estrés hídrico.

En esta situación, es probable una merma de la producción asociada a la disminución del peso de la baya y del racimo; una contención del crecimiento y de la superficie foliar, con senescencia y caída de hojas prematuras; sobreexposición de hojas y racimos; incremento de la respiración, aumento de la evapotranspiración y disminución de la actividad fotosintética, así como una intensificación del estrés hídrico. Esta situación conduce a problemas en el proceso de maduración y en la valoración cuantitativa y cualitativa de la cosecha.

El ciclo anual de la vid también se ve afectado. Así, es frecuente que se produzca un adelanto de la fecha de brotación y una ampliación del período activo de vegetación, con ciclos en general más cálidos. Por cada aumento de 1 ºC de temperatura, pueden verse adelantados los diversos estados fenológicos entre cinco y diez días.

Las diferentes fases del ciclo se van acortando, con un adelanto en la parada de crecimiento, y por tanto un inicio más precoz de la maduración. Esta circunstancia favorecería un mayor desajuste entre la madurez tecnológica y la madurez fenólica, y en su caso con la madurez aromática; todo ello constituye uno de los problemas más importantes desde el punto de vista cualitativo.

Las medidas que ya se están tomando pasan por situar las nuevas plantaciones en zonas más frías, con mayor altitud, laderas con orientación norte y si es posible con agua disponible para riego. Pero también se dirige hacia la selección de variedades, el  seleccionar material vegetal, patrones y variedades mejor adaptados a climas secos y cálidos y elegir sistemas de conducción más eficientes frente a la escasez de agua.

No sabemos si el futuro depara para la vid otra salida o si sería viable iniciar un programa de mejora genética de la vid, con el objetivo de obtener nuevas variedades, más exigentes y mejor adaptadas.

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