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¿Qué daños puede ocasionar los fenómenos climáticos a los viñedos?.

El viñedo puede ser afectado por accidentes climáticos, tales como el efecto de altas o bajas temperaturas, heladas de primavera u otoño, viento, granizo etc…Todo ello puede echar a perder una buena cosecha.

Curiosidades | 2016-02-03 10:09:45


Ciertas condiciones climatológicas son la pesadilla de muchos viticultores, tanto  por  los  daños  que directamente ocasionan en el viñedo como por el hecho de favorecer posteriores ataques de parásitos, de manera que pueden originar importantes pérdidas de rentabilidad, llegando incluso a limitar el cultivo de la vid. Entre estos accidentes climáticos destaca el granizo, que, aunque puede presentarse en cualquier momento del año, se registra principalmente en primavera y verano.

Las heladas son otro enemigo del viñedo y que puede aparecer en varias épocas al año. Las heladas otoñales, si la temperatura baja a -2 ó -3 °C, las hojas se desecan parcialmente, pero los racimos permanecen intactos. Cuando la temperatura disminuye más de -6 °C, no sólo se produce el secado de las hojas sino que, en caso de que las uvas estén maduras se produce la pérdida de agua de éstas por alteración de las membranas, aumentando la concentración de azúcares, solamente sirviendo éste para vinos licorosos. Si, por el contrario, las uvas están maduras en forma incompleta al momento de la helada, se produce un color tinte rojizo en estas alterándose el sabor de los vinos elaborados. Son heladas que para algunos tipos de vino como hemos visto son hasta benignas.

Ante heladas de invierno, la resistencia de los cepajes a las bajas temperaturas (entre -15 a -20 grados Celsius) depende de distintos factores: las cepas, la etapa de crecimiento en que se encuentre la planta en el momento de producirse la helada, y las condiciones que acompañan a la helada: con o sin nieve. Los daños que se producen pueden situarse en brotes, sarmientos y tronco. Por último, las heladas de primavera son en general producidas por vientos polares que producen un descenso brusco de la temperatura y son las más dañinas. Cuando se trata de heladas precoces, pueden afectar a las yemas que han iniciado su actividad y devastar la futura cosecha. Debido a esto los viticultores pueden efectuar una limpieza de las partes dañadas y una segunda poda, intentando favorecer el desarrollo de yemas secundarias y de la corona.

El granizo es otro de los efectos climáticos que más daño causa a los viñedos. Depende de la época del año, el tamaño del granizo, el viento, el tiepo de viñedo etc. Pero los daños más comunes, por ejemplo en los primeros estados vegetativos, es que  provoca desde roturas en hojas, brotes e inflorescencias, hasta defoliaciones completas de la cepa y destrucción total de inflorescencias. A partir del cuajado, estos efectos cobran aún mayor importancia, ya que pueden producirse roturas y arranque de pámpanos, daños directos en fruto y pérdida de racimos, y apertura de heridas en pámpanos, sarmientos o racimos que facilitan la entrada de parásitos, con consecuencias que afectan tanto a la cantidad y calidad de la cosecha como a la propia longevidad de la cepa. De hecho, las consecuencias de un granizo tardío, con efectos sobre el agostamiento de los pámpanos y daños en yemas de sarmientos y madera vieja, pueden manifestarse al año siguiente en una menor brotación, un desarrollo deficiente y una reducción de cosecha.

 

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