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¿Qué vino escoger para las cenas y comidas de navidad?.

Llegan las grandes celebraciones en familia y el vino es uno de los principales invitados a la mesa. Nos hemos afanado tanto en los platos para estas fiestas que lo mejor es un vino que los realce.

Cultura del Vino | 2014-12-23 10:34:17


La elección de un vino que haga un ben maridaje con nuestros platos es lo único que nos falta para que el disfrute sea perfecto, en estas fechas en las que nuestras mesas se engalanan y nos damos un capricho.

Antes de nada, con el maridaje puede experimentar, ya que se está abriendo mucho a otras opciones, aunque si no queremos arriesgar, hemos de saber que funcionan las reglas básicas.

Algunos trucos por ejemplo se basan en parámetros tales como que la mayor parte de las armonías se suelen establecer por asociación o complementariedad: de colores (blancos con pescados blancos, tintos con carnes rojas), de sabores (postres dulces con vinos dulces), de sensaciones (alimentos grasos con vinos tánicos), de aromas (alimentos ahumados con blancos de barrica), de intensidad (platos fuertes con vinos con cuerpo.

En los entrantes por ejemplo, acompañarán bien vinos jóvenes y frescos, muchos prefieren en el comienzo vinos jóvenes blancos, que van muy bien para acompañar los canapés de salmón o los langostinos.

En el segundo plato, depende si es carne o pescado y aquí funciona la regla básica de el vino blanco para el pescado y el tinto para la carne. Aunque también resulta muy agradable el vino tinto joven con algunos pescados, sobre todo si estos son más grasos.

En el maridaje de vinos con pescados a la parrilla y mariscos son armonías clásicas los vinos  blancos secos y vinos rosados secos; una armonía actual podría ser combinarlos con un vino  blanco meloso, vinos espumosos de denominación y champagne. Un clásico en nuestras mesas suelen ser los vinos blancos gallegos.

Los vinos tintos maduros son ideales para las carnes rojas de vacuno asadas a la parrilla, también para cortes de caza como por ejemplo el venado o aves como la perdiz. Los vinos tintos jóvenes son sensacionales con los asados de cordero, carnes gelatinosas  como las manos de cerdo o chamorros, estofados de carne, pollo asado, asados de ternera y quesos suaves o medianamente fuertes. Los vino crianza y gran reserva de alguna de nuestras denominaciones como Ribera del Duero son un acierto seguro.

Durante estos días podemos encontrar en las mesas exquisiteces como el Foie gras y es una pena no darle un buen acaompañante. Si lo queremos maridar con vinos tintos, las referencias de tintos se inclinan por caldos del Médoc  (Margaux o Pauillac), del Libournais (Pomerol) y hasta un Cahors, más tánico, como es, asimismo, el caso del antes aludido Madiran. Y todo ello sin desmerecer en ningún momento  excelentes vinos españoles que armonizan tanto, o más, que los anteriores. Todo vale, para los amantes del cava, el jerez, blancos dulces o secos, o los incondicionales del vino tinto.

A la hora de los postres, también habrá que tener en cuenta algunas cosas si se quiere acompañar de vino. Es posible combinaciones tan deliciosas como con los postres de chocolate con otras frutas (naranja, melocotón, mandarina, podemos  seleccionar licores triple seco en muy pequeña cantidad, o (dependiendo del grado de acidez  del chocolate y su textura) olorosos con una mayor sensación de dulzor o bien unos reservas  o algunos crianzas de la D.O Toro por ejemplo. Vino con el que hemos podido acompañar el plato anterior si se trataba de carne roja.

Las frutas escarchadas o desecadas (higos, pasas, dátiles, albaricoques) encuentran, cada  una, su combinación ideal entre los vinos andaluces. Así, los higos desecados tendrán su  matrimonio perfecto con los vinos Pedro Ximénez, las pasas con vinos "cocidos", también  Pedro Ximénez pero no de mucha densidad y los olorosos dulces; los dátiles estarían en esta  misma línea gustativa. Los orejones armonizan con vinos dulces maduros de la línea de los  moscateles envejecido.

Los licores se utilizan sobre todo para aromatizar y emborrachar biscuits en postres y para  hacer reducciones. También para helados y para conservar frutas con aguardientes de la  misma fruta. Así, el marrasquino o el kirsch para las cerezas, el calvados para la manzana, o  el aguardiente Poire Williams para las peras, Grand Marnier con naranja y los rones, cognacs  y brandies para el chocolate.

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