LLAMANOS 34 91 535 89 90

¿Sabes qué tipo de vino de Jerez te gusta más?.

El vino de Jerez es uno de los más preciados del mundo y tiene varias clasificaciones, pues dependiendo de la elaboración y crianza tienen lugar tipos distintos de vino.

Cultura del Vino | 2016-05-25 13:19:48


El vino de Jerez tiene un amplio abanico de aromas, sabores…todo depende del tipo de elaboración y crianza. Es un producto enológico único en el mundo.

Algunas bodegas mantienen todavía el antiguo sistema de fermentación en barricas o botas nuevas de roble, con el fin de que las botas se envinen y sean aptas para la crianza del Jerez y además, obtener una vinificación característica del mosto.

Como vemos, la elaboración varía según los tipos de vinos a obtener. En el caso de los finos, olorosos y amontillados, en Jerez la variedad utilizada es la Palomino.

Hasta la obtención del mosto (así se denomina al vino joven recién fermentado) es un proceso  análogo al de la obtención de cualquier vino blanco.

Una vez obtenido este vino, que normalmente tiene un contenido alcohólico en torno a 10.5º, en la clasificación se elige a qué tipo de vino vamos a encaminar la elaboración.

Si se cumplen unas condiciones mínimas de "finura", y después de separar las lías o  sedimentos formados en el depósito de fermentación, el vino se encabeza (se le añade alcohol vínico) a 15-15.5º, si no se destina a otros vinos de menor calidad.

El vino pasa entonces al proceso de crianza mediante el cual se formará el velo en flor, una capa de levadura que cubre el vino, y bajo la cual se produce una crianza muy especial del vino.

El vino estará en esta fase, llamada de "sobretablas", unos o dos años, momento en el que se  realizará una segunda clasificación. Los avezados catadores de Jerez decidirán en este momento si el vino se destinará a fino o a oloroso.

Si el vino es de aroma suave, pero punzante, con sabor seco pero sutil, y con dejo a almendra, se elegirá para fino, pasando a continuación al sistema de envejecimiento de los vinos de Jerez que no es otro que el famoso sistema de soleras y criaderas.

El vino fino, como se ha comentado, es de aromas punzantes y delicados, con ligeros recuerdos almendrados y notas de masa fresca de pan y hierbas del campo. Al paladar es muy seco, delicado y ligero. En el post-gusto vuelven los recuerdos almendrados, dejando una agradable sensación de frescor.

Si el vino no tiene las anteriores características se encabeza hasta 18º con lo que se consigue eliminar también las levaduras de flor (el velo) y provocar una crianza exclusivamente oxidativa que dará lugar a los olorosos. Los Olorosos alcanzan graduaciones alcohólicas relativamente altas, incluso por encima de 20% vol. Sus aromas son cálidos, redondos y, como su nombre indica, son complejos y potentes. Con pronunciados aromas a frutos secos de cáscara, como la nuez, notas tostadas, vegetales y balsámicas que recuerdan la madera noble, el tabaco rubio y la hojarasca seca.

Si a lo largo del proceso de crianza del fino se observa que su evolución no es la esperada, se  encabezará hasta un determinado grado alcohólico para eliminar las levaduras de flor y que continúe  envejeciendo, a partir de ese momento, por una fase oxidativa, entonces obtendremos el amontillado.

El amontillado es un vino de un elegante color topacio a ámbar. Su aroma es sutil y delicado, con una base etérea suavizada por aromas de frutos secos de cáscara (avellanas) y vegetales que recuerdan a hierbas aromáticas y tabaco negro.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...