LLAMANOS 34 91 535 89 90

Salud y vino para el 2015.

El vino es un buen aliado de la salud tomado con moderación. El vino tinto es rico en polifenoles, particularmente en quercitinas y resveratrol, los que son buenos candidatos para explicar el supuesto efecto protector del vino. Que no nos falte vino para el año 2015.

Cultura del Vino | 2014-12-31 14:39:35


Diversos estudios científicos avalan al vino como un gran protector de la salud y un alimento beneficioso en la dieta mediterránea. Es ya famosa en la historia de los estudios del vino, la llamada paradoja francesa. ¿En qué consiste?. Diversos expertos observaron que en  Francia e Italia (los 2 mayores productores de vino de Europa) se consume gran cantidad de alimentos grasos y se sufre menos de ataques fatales al corazón que en Norteamérica o en regiones de Europa del Norte donde no se bebe regularmente el vino. A este efecto se le llamó en principio “La Paradoja Francesa” por la aparente compatibilidad de una dieta alta en grasa y factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares (como el hábito de fumar y niveles elevados de colesterol sanguíneo) y baja incidencia de cardiopatía isquémica, y que han sido atribuida al consumo regular de vino tinto en aquellos países.

Más allá de los mitos, lo cierto es que el vino es un alimento con muchas propiedades saludables. Por simplificar todo un galimatías científico, se puede decir que las sustancias que mejores propiedades tienen y se encuentran en el vino son los polifenoles.

¿Qué son los polifenoles?. Son un conjunto heterogéneo de moléculas que comparten la característica de poseer en su estructura varios grupos bencénicos sustituidos por funciones hidroxílicas, siendo los flavonoides el grupo mejor definido entre los polifenoles de la dieta humana.

Los polifenoles son importantes para la fisiología de las plantas pues contribuyen a la resistencia de microorganismos e insectos y ayudan a preservar su integridad por su continua exposición a estresantes ambientales, incluyendo radiaciones ultravioletas y relativamente altas temperaturas.

Cantidades significativas de sustancias fenólicas activas están presentes en la dieta humana. El conocimiento de la biodisponibilidad y los niveles sanguíneos e hísticos de polifenoles es importante en la extrapolación de estudios en líneas celulares a modelos animales y humanos.

En definitiva, la concentración de compuestos polifenólicos del vino varía entre 1,80 y 1,06 g/L, con un promedio de 2,57 g para el  vino tinto y entre 0,16 y 0,30 g/L para el blanco. Como el contenido total de fenoles de alimentos y bebidas se correlaciona muy fuertemente con su actividad antioxidantes,14 por su composición en polifenoles y en términos del poder antioxidante, un vaso de vino tinto (150 mL) equivale a 12 de vino blanco, o a 2 tazas de té, 4 manzanas, 5 porciones de cebolla, 3 ½ vasos de cerveza, a 7 de jugo de naranjas o 20 de manzanas.15

Sin embargo, la concentración y variedad de los compuestos fenólicos en el vino depende de numerosos factores: clima y terreno, una cosecha temprana o tardía, los diferentes procedimientos del procesado de la uva y del tiempo de fermentación del mosto.

En definitiva, Estudios realizados “in vivo” en humanos con vino tinto  han puesto de manifiesto que el vino ejerce sus supuestas  actividades  cardioprotectoras mediante múltiples mecanismos tales como:

− Mejorando  el nivel de los lípidos contenidos en la sangre,  aumentando la concentración de colesterol en las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y reduciendo la concentración de colesterol en las lipoproteínas de baja densidad  (LDL).

− Disminuyendo la trombosis, al reducirse la agregación de las plaquetas  o tromboci- tos, reduciendo la concentración en fibronógeno y aumentando la fibrinolisis.

− Reduciendo el espasmo de la arteria  coronaria en respuesta al estrés correspondiente.

− Aumentando  el flujo sanguíneo  coronario mediante  la vasodilatación  correspondi- ente.

− Reduciendo la presión sanguínea.

− Reduciendo  la concentración de insulina  en el plasma,  la insulina  es una hormona proteica,  que aumenta  la síntesis de los triglicéridos derivados de la glucosa, impi- diendo la degradación de los triglicéridos a glicerol y haciendo que los ácidos grasos sean los precursores del colesterol.

−Incrementando la concentración  de estrógenos  en el plasma. Los estrógenos  son hormonas  que reducen de forma muy importante la concentración de colesterol en el plasma de mujeres premenopáusicas, observándose en éstas una arterioesclerosis significativamente  menor que en los hombres.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...