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Tapón de corcho y tapón de silicona, ¿sirven de la misma manera para sellar las botellas de vino?

El tapón que cierra la botella es esencial. El vino necesita ir ‘respirando’, ya que de esta forma la oxigenación se produce poco a poco y se consigue que el vino evolucione. La presión ecologista y económica hace que se planteen alternativas al corcho.

Cultura del Vino | 2014-08-04 11:15:44


El tapón de plástico está sustituyendo cada vez más al tapón tradicional de corcho. Además, hoy en día, muchos tapones no son de corcho natural sino sintético. Una de las nuevas tendencias es utilizar tapones de plástico o de aluminio con rosca, como sustituto del corcho tradicional.

El corcho se elabora con la corteza de los alcornoques, un árbol de hoja perenne. Sin embargo, esta práctica suscita un debate ecológico. El sector ecologista advierte de que se destinan unas 2,5 millones de hectáreas a los alcornoques para este fin y que ello implica un impacto ambiental y económico. Como alternativa, sobre todo en la industria del vino, cava o champán, un nuevo tapón de plástico sustituye al de corcho, con un coste tres veces menor.

Hasta hace poco, el corcho era el único material que reunía las condiciones óptimas necesarias para una correcta obturación y cierre. Este producto tiene la capacidad de limitar la entrada de oxígeno en el interior y retrasar así la oxidación natural del vino. Pero, para hacer frente a los posibles problemas por el uso del corcho, sobre todo económicos, se han diseñado alternativas de taponado, como las cápsulas metálicas de rosca y los tapones sintéticos.

Ambos tratan de reproducir las ventajas del corcho. Inicialmente los tapones de silicona eran totalmente estancos, aunque ahora mismo se están produciendo con diversos métodos para permitir la adición de oxígeno al vino, mediante diversos métodos Hay una gran variedad de botellas con tapones de colores vistosos -metálicos de rosca- o vinos que, una vez descorchados, cuentan con un tapón de plástico para cerrarlos. Las cápsulas metálicas de rosca y otros tapones sintéticos son algunas alternativas al taponado natural con corcho.

El tapón de corcho natural impide, ya que es muy flexible, que el vino salga de la botella. Es muy impermeable y de larga duración. Pero, sus poros permiten la entrada de oxígeno que puede oxidar el vino. Las botellas taponadas con corcho deben colocarse inclinadas para evitar que este se seque. Otra característica importante es el comportamiento del material con los años. Mientras el corcho esté mojado, se expande sellando la botella más fuerte y dosificando la entrada de aire de la atmósfera casi al mínimo, aportando al vino el oxígeno que se encuentra almacenado en el interior del corcho, de forma natural. La silicona a los 3 años comienza a reducir su volumen, con lo que pierde capacidad de sellado.

Este es uno de los motivos principales por los cuales el tapón de silicona está siendo utilizado en los vinos jóvenes y se reserva el corcho para los crianza y reservas. .

El tapón sintético o de plástico no requiere la inclinación de la botella, ya que no hay peligro de que se seque. Sin embargo, puede desarrollarse un gusto a plástico en el líquido interior. El tapón de rosca es el más fácil y cómodo de abrir, ya que no se necesita sacacorchos. Se ha aprobado su eficacia en los vinos blancos, cuya frescura se mantiene y, al igual que los de plástico, pueden almacenarse de forma vertical. Aún y todo no se ha comprobado por completo su eficacia en periodos largos de envejecimiento del vino tinto.

Respecto al tapón de rosca, es de coste similar al de silicona. Esta costumbre nos llega desde países nórdicos, y en el sector de la hostelería se está instalado, sobre todo por el coste competitivo de los tapones y porque permite abrir y cerrar rápidamente la botella, aunque no está muy valorado, le resta elegancia al servicio y además impide respirar al vino.

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