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Un paseo por la región vitivinícola de Abona.

La comarca de Abona, abarca el extremo sur y sureste de Tenerife, en una situación intermedia entre la Comarca de Isora y el Valle de Güímar.

Cultura del Vino | 2017-04-17 17:13:18


Se extiende desde el borde exterior del Parque Nacional del Teide hasta el litoral, presentando una suave pendiente. Se trata de la prolongación hacia la costa del circo de Las Cañadas, que va desde Boca de Tauce hasta Montaña Guajara.

Lo más destacado del relieve de la comarca es el gran desarrollo que alcanzan en gran parte de su territorio los depósitos de pumitas.

Los barrancos, de largo recorrido y gran profundidad, tienen su nacimiento en la línea de cumbres que parte del borde meridional de Las Cañadas y en ocasiones llevan caudal como consecuencia de fuertes precipitaciones Las condiciones climáticas de la comarca son las propias de las zonas meridionales de las islas occidentales. Al situarse en la vertiente de sotavento, al resguardo de los vientos dominantes, el alisio se ha acelerado al cambiar de vertiente y ha perdido humedad. Este hecho es el factor fundamental que explica la gran aridez que presenta la zona.

La ausencia por lo tanto del mar de nubes, esa capa nubosa de estratocúmulos tan característica de la vertiente norte insular, produce una elevación de las temperaturas y una mayor insolación. Este clima se podría definir como cálido de verano seco.

Así se desarrolla la vid bajo unas condiciones especiales. En Abona puede disfrutar de los buenos vinos y del patrimonio natural y artístico. En el municipio de Arico, existen 25 núcleos de población, distribuidos entre llanos, laderas, lomas y tierras de labor. En estos municipios pueden visitarse bodegas que elaboran caldos ecológicos. No faltan sus típicos figones y restaurantes donde poder degustar la gastronomía local acompañada siempre de un buen vino.

En San Miguel, se encuentra ubicado en el valle de la montaña de Chiñama. Su tradición vitivinícola se refleja en su heráldica, con dos racimos de doradas uvas. Es de interés para los visitantes, la visita a su iglesia parroquial, la Casa Granero de Aldea Blanca, la Casa de los Capitanes y por descontado, a las bodegas en las que se elabora vino ecológico.

Vilaflor por ejemplo, deja constancia de la predominancia de la cultura vitivinícola. Está situado en un valle poblado de árboles frutales, a gran altura sobre el nivel del mar. Su tradición vitivinícola se revela en su escudo heráldico, que reproduce un gran racimo de uvas de color verde. Es un deleite para los sentidos, el recorrido por sus distintos pagos. También es digno de mención le Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, donde se encuentra ubicado el Parador de Turismo, en el que se puede degustar una excelente cocina y unos magníficos caldos.

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