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Un vino en cada punto.

Desde el Jerez al Rioja, desde el norte al sur, en España, hasta el momento son conocidas un total de 22 rutas enoturísticas: Alicante, El Bierzo, Bullas, Empordà, la ruta de Garnacha - campo de Borja, Lleida - costers del Segre, Jumilla, Marco del Jerez, Montilla-Moriles, Navarra, Penedès, Rias Baixas, Ribera del Duero, Ribera del Guadiana, Rioja Alavesa, Rioja Alta, Rueda, Serranía de Ronda, Sotomontano, Txacolí, Utiel-Requena y Yecla. Autora: Marta Toribio Escobar

Concurso Enoturismo 2015 | 2015-03-25 15:56:52


Fotografía:Viñedos de un circuíto enoturístico en una bodega de Rioja Alta.

El origen de las rutas enoturísticas o turismo enológico viene dado desde los años 60, cuando ya en nuestra sociedad era de interés entrar a visitar las bodegas del entorno para estudiar y conocer la elaboración de sus caldos. Una de las primeras rutas, fue la de Rioja Alta, donde se desarrolló la cultura del vino y donde se presume de los caldos más prestigiosos de la región. Tuve la oportunidad de visitarla , y conocerla a fondo en una ocasión de mi vida, en un proyecto que desarrollé en una bodega sobre la interpretación de un circuito enoturístico.

Hasta un total de 69 Denominaciones de Origen, siendo la más antigua la de la Ruta del Marco del Jerez,  la DO Jerez - Xérès - Sherry - Manzanilla (1935), cuya ruta enoturistica la forman 8 municipios (Chiclana, Chipiona, El Puerto de Santa María, Jerez, Puerto Real, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Trebujena)  ofreciendo una maravillosa variedad de paisajes y recursos enoturísticos que hacen posible nuevas e inolvidables experiencias.  

El nacimiento del turismo enológico en España, viene dado, como es de entender, con el nacimiento de las primeras rutas, aunque ya algunas bodegas eran visitadas por sus ciudadanos a finales de siglo XIX, siempre hombres, porque por aquella época la mujer, tenía la entrada vetada al mundo del vino. 

El turismo nace con el deseo de las personas a desplazarse desde su entorno habitual a un destino o recurso de interés por motivos de ocio, tiempo libre o simplemente por abrirse la mente a conocer y experimentar nuevas aventuras, durante un periodo de tiempo determinado. El primer tipo de turismo que nació fue el de sol y playa, a principios del siglo XX, y los primeros que viajaban fueron la burguesía, la sociedad alta, aquellos que poseían el poder adquisitivo. Más tarde, fueron apareciendo diferentes tipos de turismo (cultural, histórico, religioso, etc), con el objetivo de desarrollar en él, un sector influenciable, y con ello un nuevo negocio en el que todas las personas de la sociedad pudieran ejercer actividades de acuerdo a sus gustos e intereses. Porque no todas las personas son iguales, a algunas les gusta el mar, a otras la historia, a otras la aventura, y a otras beber vino y visitar bodegas. Con ello, ampliamos un inmenso abanico de variedades, y gracias a ello, un nuevo tipo de turismo aparece en nuestros tiempos: el turismo enológico.

Hemos de presumir, que nuestro país, posee una gran riqueza vitivinícola, mucha historia, cultura y una buena gastronomía, la cuál es ideal para acompañar con nuestos vinos. Por ello vamos a aprovechar de lo que nos dá la naturaleza.

Para cada vino un plato, y nosotros vamos a aprender como beberlo y sobre todo con vistas al paisaje que lo vió nacer. No se conoce mejor un vino, que en el lugar donde nace, y con las condiciones climáticas que lo ha acompañado en su proceso.

Podemos prácticar enoturismo, no solo visitando una bodega, sino con una amplia diversidad de actividades: catando vinos, realizando cursos de cata, recorrido a viñedos (a pie, a caballo, en tren, o incluso en globo), cenas y almuerzos maridadas, visitando exposiciones y museos, o incluso a alguna celebración especial organizada, que cada vez se estilan más.

Un total de 457 bodegas desarrollan actividades en sus instalaciones en España. Una exquisita combinación de vinos, sabores, aromas y gran variedad de uvas autóctonas. En el norte se estilan más los tintos, en el sur los blancos. Según el clima, y según la tierra, la uva ha de ser: tempranillo, garnacha, macuelo, cabernet souvignon, etc; o Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel. Son muchas las características que dan propiedades a nuestras uvas, y con ello, a nuestros vinos. El sol, el agua y la tierra, son responsables de ello. Los recursos naturales mandan, y de ellos depende la Crianza del vino cada año.

Los vinos tintos, de tierras arcillosas o arcillo-calcáreas, deben el color a la piel de la uva tinta junto con la crianza en madera, y tienden a ser más rojo picota. Los blancos, de tierras calcáreas o albarizas, deben el color a su uva blanca, a excepción del PX que es oscuro, porque el color se lo dá el azúcar del vino y la oxidación del tiempo. Sin embargo, los blancos-tintos (como el Viura) proceden de uvas tintas sin pieles, porque como ya sabemos, lo que le dá el color a la uva, es la piel. 

En general, beber vino, siempre ha marcado un poco de "alto stand" ¿Quién no se ha sentido especial alguna vez con un catavino o una copa de rioja en la mano? Nos dá elegancia, y lo podemos beber a cualquier hora del dia. Además, es un producto 100% natural, que de acuerdo con estudios farmacéuticos, previene de ciertas enfermedades crónicas. 

Las personas, a lo largo de la historia se han interesado en el vino, no como una bebida alcohólica en sí, sino como un recurso de historia, tradición, cultura. Jesucristo, por ejemplo, lo bebió en La Santa Cena, transformado en su sangre. Es importante conocer su composición y su crianza, puesto que es la manera ideal de tener sentido crítico de él, y así, cuando estemos con amigos, en una reunión, una cena de compromiso y nos ofrezcan una buena copa, no nos encontraremos fuera de lugar si tenemos un poco de conocimiento.

Un buen libro, un buen vino; bebe vino, y serás libre.

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