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Una breve historia del vino en Navarra.

Navarra es una región afamada por la calidad de su vino, pero hasta el día de hoy hay un largo recorrido en la historia y en la cultura de esta región vitivinícola.

Cultura del Vino | 2016-08-03 10:28:46


Los orígenes de la viticultura en la zona se remonta a la antigüedad. Por hallazgos arqueológicos que datan de la época romana, se sabe que en Navarra ya se cultivaba la vid. El descubrimiento de una villa romana del siglo IV en la que se hallaron las instalaciones completas de vinificación, el hallazgo de una ánfora de fabricación que data del primer siglo a. de J. C., así como la bodega descubierta con una superficie excavada de 700 m2, parecen demostrar que en la época romana hubo un verdadero comercio de vino, dada la proximidad del Ebro, entonces navegable, y por el que se exportaban algunos productos agrícolas, como cereales y vino.

En la Edad Media el viñedo navarro sobrepasaba su área actual. Navarra no solo se abastecía de vino a si mismo, si no que contaba con excedentes para exportar. Desde el siglo XI los peregrinos que cruzaban el Camino de Santiago procedentes del centro de Europa se llevaban de Navarra el concepto de tierra de buen pan y óptimo vino, y son abundantes las citas que se conservan al respecto. Los siglos siguientes serán testigos del auge de este tipo de cultivo, como uno de los principales pilares de la economía regional. Las principales fuentes de ingresos de los navarros han procedido hasta hace bien poco del sector agrario. El cereal y el vino mandaban sobre el resto de productos.

A principios del Siglo XV la corte instalada en Olite se interesó por la viticultura. Teobaldo I introdujo nuevas técnicas que mejoraron la calidad, y de esta época datan los documentos que hablan por primera vez del trasiego y envejecimiento del vino. A principios del siglo XVII la mayor parte de los vecinos de Olite y Tafalla poseían alrededor de una hectárea de viña y ya en el XVIII Olite producía 28.250 Hl

La producción de Navarra, que no dejó de aumentar desde el siglo XV, sobrepasó en mucho el consumo de la provincia. Los excedentes llegaron a regalarse a medida que se acercaba la vendimia, surgiendo también la leyenda de su utilización para el mortero, con que se edifican las torres de las iglesias. Incluso en 1665 se creó la junta del "Privilegio del vino", que recordaba que la viticultura era el medio de vida de los pamploneses.

La exportación hacia países extranjeros, en particular hacia Francia, ha sido siempre limitada, aunque la libertad de comercio de vinos proclamada en Francia, así como la mejora de los caminos a comienzos del siglo XIX, permitieron un crecimiento de las ventas al país vecino. Existe igualmente constancia de una tímida exportación de caldos a Inglaterra, intensificada a finales del siglo XVII, así como de un envío de vino tudelano a Rusia a finales del siglo XVIII.

A principio del siglo XVII el viñedo tenía una extensión mayor que la actual. Las salidas del vino navarro alcanzaron su apogeo a finales del siglo XVIII, con 85.000 Hl, lo que suponía el 30% del valor total de los productos exportados fuera del Reino. Estas cifras tan solo serían superadas en el siglo XIX, debido a la crisis de la viña francesa.

El final del siglo XIX y principios del XX se caracterizó por la llegada de la filoxera. En Navarra apareció en 1892 y cinco años más tarde había arrasado ya 49.000 de las 50.000 hectáreas existentes. Se tomaron toda serie de medidas contra ella, pero sus resultados fueron poco eficientes. Por fin se reconstruyeron los viñedos a base de vides americanas, dando excelente resultado. El viñedo se había salvado. Tras años de reestructuración de los viñedos, el sector vitivinícola llegó a contar en 1985 con 191 bodegas con una capacidad del almacenamiento de 233.378.000 litros, repartidas en 85 municipios, lo que significaba un promedio de más de dos bodegas para cada localidad.

Durante los últimos años el sector vitivinícola navarro ha realizado grandes esfuerzos técnicos y económicos en mejorar el cultivo de sus viñedos, incorporar variedades nobles y mejorar sus instalaciones para la elaboración de los vinos. La evolución de la superficie de viñedos ha continuado siendo variable, en relación muy directa a la actividad económica de las distintas épocas.

Fuente: Magrama. 

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