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Uno de los secretos para lograr un buen Vino: La correcta poda de la Vid en el caso de La Rioja.

La vid es una planta delicada. Sin cuidados, degenera tomando un aspecto selvático y decayendo en su producción. La poda es la operación anual de corte de madera para evitar la formación de cultivos intrincados, para regular la producción, para darle consistencia a la cepa y para facilitar las labores de labrado del suelo.

Cultura del Vino | 2014-08-15 11:47:49


Generalmente, la época de poda es pleno invierno. Después de la vendimia la hoja agosta y se cae mientras la savia de hojas y sarmientos desciende lentamente hasta el tronco para acumularse allí y constituir las reservas invernales que darán fuerza a la nueva brotación.

Si podamos en plena fase del descenso de savia, cuando aún el sarmiento está algo verde, se retira parte de la savia, es decir, se disminuyen las reservas que se acumularían en invierno en el tronco y la brotación en primavera contaría con poca fuerza y las heladas que surjan pueden hacer menos daño por retrasarse la salida de yemas y hojas.

Si podamos en pleno invierno, cuando las reservas ya han bajado al tronco, éstas empujarán la brotación con fuerza y las posibles heladas tardías pueden sorprender órganos tiernos. Por lo tanto, una poda en verde, es decir, con savia en movimiento, retrasa la brotación y defiende de las heladas de primavera o heladas invernales tardías y una poda en seco, en pleno invierno, no defiende de este riesgo.


     
  Poda de cepa joven.                              Poda de cepa vieja.

 Poda en espaldera.
 
La Poda en espaldera va ganando terreno.

Pero si se pretende hacer una poda tardía, en marzo, cuando ya la vid ha llorado, en general ocurre que la viña mantiene un aspecto selvático y dificulta el trabajo en el terreno. En esos casos se hace una "prepoda" o poda limitada, de sólo un recorte de sarmientos en diciembre, para en marzo recortar hasta la poda auténtica.

La formación de la cepa riojana es en "vaso", es decir, tres brazos ascendentes. En cada brazo se dejan dos "pulgares" y en cada pulgar dos yemas. De este modo, las yemas totales por cepas son doce. Si después pensamos que de cada yema surge un sarmiento y que cada sarmiento arroja dos racimos de uva podremos deducir que cada cepa produce veinticuatro racimos. Pero estas matemáticas son las óptimas, las cuentas teóricas, puesto que numerosos factores retraen esta cantidad, como son:

a.    A veces deficiencias impiden formar tres brazos por cepa.
b.    La floración y fecundación no es siempre igual, por lo tanto el "cuajado" del racimo esdiferente cada año con más o menos bayas o granos de uva.
c.    Las plagas y enfermedades pueden aminorar o anular el desarrollo de racimos.
d.    Las condiciones de maduración pueden hacer que el azúcar dentro de la uva sea mayor o menor, resultando racimos de distinta densidad y, por lo tanto, pudiendo variar el peso de la vendimia.

  

De este modo podemos comprender que sobre veinticuatro racimos teóricos, pueden llegar a recogerse como promedio por viña muchos menos y de peso variable.

Este tipo de poda de doce yemas es el típico riojano pero en algunos casos vemos desarrollos atípicos que pretenden dejar más yemas de doce para producir más racimos. Es lo que se llama "poda larga". Es algo fraudulento. Por poner un ejemplo, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja persigue, y en su reglamento especifica que la poda permitida es a doce yemas, limitando también la producción a un peso final total de 6.500 Kg. de uva tinta por hectárea y de 9.000 Kg. para uva blanca.

¿Es opuesta la cantidad a la calidad?

Sí. Cuando el viticultor decide conseguir más uva con poda larga el vino resultante de esta uva es de inferior calidad que si hubiera podado reglamentariamente.

No obstante, la naturaleza puede permitirse estas actitudes antirreglamentarias puesto que algunos años las condiciones climáticas se combinan tan afortunadamente que las cantidades de uvas conseguidas por hectárea son copiosas y la calidad del vino excelente. Así ocurrió en 1964, 1970, 1981, 1985, 1989, 1994 y 1995.

La poda a dos yemas en vaso se hace cortando el sarmiento anterior ligeramente por encima de las dos yemas inferiores, y cada año se suelen dejar estas yemas en el sarmiento más bajo de las precedentes. De este modo la cepa va ascendiendo en suave zig-zag en "uve", pero en cepas jóvenes se tiende a dejar las yemas en el sarmiento más ascendente y en las muy viejas en los más descendentes, que suelen ser los de yema anterior más baja.

Se ha podido comprobar que en comarcas de la zona occidental de Rioja, la uva recibe en vegetación suficientes nutrientes del suelo y de productos elaborados por la hoja, pero no siempre se llega al grado óptimo de iluminación de los racimos, por la sombra de sarmientos y hojas. Tal falta de luz puede acarrear una baja formación de color en algunos años fríos. Por tal motivo, para que el racimo reciba más luz, se viene aplicando la poda en alambrado, por la cual el sarmiento pasa de la posición vertical a la horizontal. Se sujeta así y deja el racimo más a iluminaciones laterales y desde lo alto.

Este tipo de plantaciones se realiza además, considerando la anchura de las calles y orientación, para el aprovechamiento ideal de la luz solar. En terreno llano, la orientación aconsejada de filas de cepas es de Nor-Noroeste a Sur-Sureste.

Respetando los límites reglamentarios de producción este sistema de conducción de la vid puede dar más calidad en la uva.
 

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