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Utiel Requena, su geografía condiciona las características de sus vinos.

La geografía de Utiel Requena, su clima y orografía, así como las variedades cultivadas, influyen en la elaboración del vino y el producto final. Te contamos cómo.

Cultura del Vino | 2017-02-02 10:05:07


Respecto de los vinos blancos, la obtención de una acidez total elevada obtenida de forma natural minimiza la necesidad de realizar correcciones enológicas. Son vinos con intensos aromas frutales y a frutas blancas que resultan frescos en boca.

Respecto de los rosados, su modo de hacer, ya explicado, garantiza una acidez equilibrada y unas tonalidades rosáceas, vivas, generalmente con reflejos violáceos. La acidez natural minimiza la necesidad de realizar correcciones enológicas. Se caracterizan por su aroma de frutas rojas, que cuando se trata de la variedad Bobal se aprecia una predominancia de aromas a fresa y frambuesa.

Respecto de los tintos, el equilibrio entre la acidez y la graduación alcohólica ya descrita, con un índice de polifenoles alto y de calidad. Actualmente, a través  de estudios, aunque todavía en fase de desarrollo, se advierte la presencia en los vinos de la variedad Bobal de esta zona de una gran cantidad de resveratrol superior a la de otras variedades y otras zonas (y similar a la de las variedades Merlot y Pinot Noir); carga que está atribuida, tras las conclusiones obtenidas en los primeros cuatro años de estudios, al stress climático propio de esta DOP por las fuertes oscilaciones térmicas a lo largo de todo su ciclo vegetativo junto con  el stress hídrico. Son vinos caracterizados por tonos rojos intensos y, en algunos casos, con reflejos violáceos. Es de destacar que, gracias a la mencionada acidez propia, los tonos rojos perduran en los vinos obtenidos en esta zona en mayor medida que en otras. Por su parte, tienen un aroma a frutas rojas‐negras.

Respecto de los vinos espumosos de calidad, los vinos de aguja, los vinos espumosos aromáticos de calidad y los vinos de baja graduación, sus cualidades analíticas resultan de que a partir de una maduración técnica, aún sin tener excesivo grado alcohólico, se consigue una acidez equilibrada y una maduración avanzada de los componentes del hollejo, parámetros necesarios para obtener estos vinos. Comparten los colores de la variedad empleada y el equilibrio azúcar‐acidez los hace amables en boca a la vez que los dota de cierta frescura que recuerda la fruta de la que procede el vino. La acidez natural de estos vinos les aporta buena capacidad para su conservación y crianza.

Las condiciones analíticas de los vinos de licor se consiguen por el escaso riesgo de enfermedades criptogámicas en la D.O.P., siendo posible para este tipo de vino realizar vendimias muy tardías con maduraciones de uvas sanas que alcanzan concentraciones de azúcar muy altas a la vez que mantienen una acidez total muy alta de forma natural. Sus cualidades organolépticas se ven influenciadas por los diferentes momentos en que se procede a su vendimia y se ensamblan, los azúcares con la acidez y, en definitiva, el grado de maduración de la uva, sin olvidar que es el terreno y las condiciones climáticas de esta zona los rasgos que permiten singularizar estos vinos.

 

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