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Uva tempranillo, esencia española.

Aunque su propia etimología ha venido provocando confusiones durante siglos con otras variedades de maduración temprana, es la principal responsable de la fama de los vinos españoles.

Producción de Vino | 2015-07-10 10:56:58


La tempranillo es la uva española por excelencia y la más conocida fuera de España.9 Se considera originaria del norte de España, en concreto de La Rioja, y su cultivo se encuentra extendido por prácticamente todo el territorio.

Las dos regiones principales que cultivan tempranilla son La Rioja, en el centro del norte de España, y Ribera del Duero, que queda un poco más al sur y al oeste. Tempranillo es el principal componente de una mezcla típica de la Rioja y constituye el 90-100% de los vinos Ribera del Duero. Cantidades significativas se cultivan igualmente en las regiones del Penedés, Navarra y Valdepeñas. Está presente en prácticamente todas las denominaciones de origen.

La imprecisión del Libro de Alexandre del siglo XIII, cuya acotación podría hacer referencia a cualquier variedad de maduración temprana, nos lleva a considerar la obra de Simón de Rojas Clemente y Rubio, Ensayo sobre las variedades de vid común (1807), como el verdadero comienzo de la literatura ampelográfica del Tempranillo.

En 1905, Frederic Theodore Bioletti intentó implantarla en California. Sin embargo, la naciente Ley Seca y el poco gusto de la variedad por climas calientes y secos, terminaron por provocar una fría recepción y frustrar las intenciones del viticultor italiano. Fue mucho más tarde, en la década de los 80, tras asentar las viñas en lugares montañosos más adecuados, cuando comenzaría a florecer el vino californiano basado en la Tempranillo.

Recientemente, las investigaciones del ICVV~Instituto de Ciencias de la Vid y el IMIDRA~Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario, han confirmado su parentesco, una hibridación espontánea entre la Albillo Mayor y la Benedicto posiblemente originada en el Valle del Ebro durante el último milenio.

De porte erguido, la baya de esta variedad se caracteriza por su gruesa piel. Debido a su sensibilidad a la sequía manifiesta —que provoca la defoliación de la cepa—, gusta de climas frescos y con cierta humedad. Los terrenos idóneos son los bien orientados a la iluminación y al viento, adaptándose mejor a las laderas que a los terrenos bajos o vaguadas.

Como su propio nombre indica, es de maduración temprana; dada su fertilidad, demanda la práctica de la poda de pulgares. Entre las afecciones propias a las viníferas, es altamente vulnerable al oídio y la excoriosis.

La variedad suele ser indicada para la elaboración de vinos tintos y rosados, tanto jóvenes como largamente envejecidos en barrica de roble. Aunque los resultados suelen ser dispares dependiendo del origen geográfico, los tintos con Tempranillo acostumbran ser de baja acidez, coloraciones cardenalicias y aromas característicos del regaliz, ciruela y frutos del bosque —zarzamora, grosella—.

Cuando se cultiva en altitudes más bajas disminuye la acidez, ya de por sí escasa, lo que mayormente es remediado a través de la mezcla con otras cepas tales como Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Garnacha Tintorera, Graciano,  Merlot, Petit Verdot o Syrah.

La uva tempranilla produce un mosto equilibrado en azúcar, color y acidez aunque esta última, a veces, es escasa. Posee un paladar franco, interesante en vino joven y aterciopelado cuando envejece.

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