LLAMANOS 34 91 535 89 90

Viaje al centro de la vitis vinifera.

Siglos de cultivo, de conocimiento, de ‘saber hacer'. Adentrémonos en la vitis vinifera que se haya en Jerez, en sus misterios y en su magia. Conozcamos sus raíces y enamorémonos de sus frutos.Autora:Paula Menéndez Rodríguez.

Concurso Enoturismo 2016 | 2016-03-29 09:37:35


Viajemos a tiempos de Fenicios, cuando habitaban la península 3.000 a.C., en ‘Xera' (actual Jerez de la Frontera), y los primeros cultivos de vid salían de las entrañas de sus blancas tierras.

Vides que impulsaron las manos de los Romanos; que invadieron y destruyeron los Bárbaros, pero que Visigodos y más tarde Árabes, concedieron a la viticultura la importancia que se merecía.

Y con la reconquista, la conquista de mercados, comerciantes, paladares exigentes e incluso de bribones, como el pirata Francis Drake, que asaltó Cádiz, llevándose consigo tres mil botas de vino de Jerez.

Miles de años de historia, sobre las albarizas por las que hoy caminamos, bodegas en el marco de Jerez, que se convierten en las más visitadas del mundo, alguna de ellas alcanzando los dos millones de visitas anuales. Bodegas en las que el enoturismo, su auge y promoción, por parte de productores, consejos reguladores, etc., nos enseñan, caminando a través de sus pasillos, al costado de sus botas de roble centenarias, el origen, la naturaleza y diversidad de sus vinos. También emplean las nuevas tecnologías (¡si los Fenicios levantaran la cabeza!), la difusión es aún mayor, creando, por ejemplo, curiosos movimientos a través de las redes sociales, como la ‘International Sherry Week’, jornadas de puertas abiertas o gastronómicas, que hacen posible que un publico más numeroso conozca estos cautivadores vinos.

Ahora es mi turno y acompañada de uno de los grandes enólogos del marco de Jerez, paseamos por una de las ‘bodegas catedrales’, al costado de la majestuosa muralla que defendió la ciudad mucho tiempo atrás, marco incomparable que imprime más misterio si cabe, en el mundo en el que nos vamos a adentrar. Nos narra, de forma embelesadora, que los vinos de Jerez, se conforman por cinco pilares, sus suelos de albariza; sus tres variedades de uva (Palomino, Moscatel y Pedro Ximénez); la crianza biológica, considerada como el milagro de los vinos vivos; la crianza oxidativa, que pone en armonía el oxigeno y la madera; y por último, su sistema de envejecimiento, llamado de criaderas y soleras.

Visita aleccionadora, que nos invita a ahondar más en esta magia de la que se oye tanto hablar, que nos lleva a catar y a entender con mayor claridad sus vinos.

Tengo la suerte de visitar otra de las bodegas del marco, en ella no se reciben miles, ni cientos de visitas, ya que habitualmente no las tiene, dado su carácter familiar, pero esto, le confiere un encanto particular…Puesto que seré testigo de esa reducida producción, y dejaré que hablen sus botas, por si solas.

En esta ocasión no es el enólogo quien nos guía, sino el mismo bodeguero o ‘hacedor’ del vino, un señor cercano, sencillo y enamorado de los vinos de Jerez.

Me cautiva con sus palabras y con sus descripciones, me enseña y catamos los diferentes vinos que se elaboran en su particular templo. De donde proviene un Fino, que es un Amontillado y donde se haya el misterio del Palo cortado.

Hablamos de la ‘flor del vino', y mostrada curiosidad y asombro por la formación de esta ‘crema’, de éste ‘velo’, de estas levaduras que protegen los vinos de la oxidación, éste señor tan afable, venencia en mano, me la muestra.

Uno de esos momentos grabados a fuego en mis retinas y en mi alma, sólo estábamos ese maravilloso ‘fino en rama’ acampanado de su velo y yo.

Una experiencia inolvidable, palabras, conocimientos, sentimientos, que me han enseñado a amar éste tesoro que tenemos en España, en Jerez, en la Xera de los Fenicios.

Y desde esta primera intrusión a través de las albarizas, es irremediable no repetir experiencia, y profundizar en su conocimiento. Disfrutarlos y aprender a situarlos en melodía con el arte culinario y que su placer sea aún mayor, si cabe.

Déjenme decirles: paseen por sus viñas de tierra blanca, sumérjanse en sus bodegas repletas de botas misteriosas, déjense enamorar por sus especiales aromas y sabores.

    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...