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Vino de Pago de Otazu. El terroir y las cualidades del vino.

Los vinos de pago están el lo alto de la pirámide de calidad de los vinos de España. Conocer la relación de la vid con el terroir es desvelar los secretos de estos grandes vinos. Esta es la relación de la geografía con la vid en el vino de pago de Otazu.

Denominaciones | 2016-08-31 13:14:26


Los  vinos  blancos  elaborados  con  la  variedad  Chardonnay  encuentran  en  el  Pago  de Otazu un enclave inmejorable para mostrar todo el potencial varietal.

La  variedad  Chardonnay  expresa  su  máximo  nivel  en  terrenos  de  marcado  carácter atlántico,  en  terruños  frescos,  donde  encuentra  un ciclo  de  madurez  lento.  El  calor diurno  es  menos  riguroso  que  en  la  Zona  Media  y  el frío  nocturno  es  mayor  que  los Valles Cantábricos, ralentizando así la madurez final de la uva.

Un  ciclo  largo  de  madurez,  de  aproximadamente  unos 10  -15  días  más  lento  que  el resto  de  los  viñedos  de  Chardonnay  de  la  región,  permite  controlar  de  manera importante la acidez natural de la uva, posterior en vino, lo que aporta a los vinos del Pago  de  Otazu  una  mejor  complejidad  aromática,  finura,  buena  acidez  y  equilibrio, además  de  la  posibilidad  de  conservar  sus  condiciones  en  el  largo  plazo,  una  vez hayan sido embotellados.

Al igual que en los vinos blancos, las condiciones climatológicas y edafológicas de los viñedos  del  pago  de  Otazu  aportarán  notorias  diferencias  y  personalidad  en  los  vinos tintos elaborados a partir de ellos.

Por su ubicación geográfica, los viñedos del Pago de Otazu se encuentran en la latitud más septentrional de España para la elaboración de vinos tintos. Las características de este  entorno  están  marcadas  por  la  importante  influencia  atlántica, que es  la  garantía de  un  ciclo  largo  de  madurez.  Un  ciclo  largo  de  madurez  a  partir  del  envero  en  las variedades tintas, con importantes saltos térmicos entre el día y la noche, hacen que el proceso  de  madurez  sea  de  12-15  días  más  lento  que en  el  resto  de  viñedos  de  la región, permitiendo así una mejor fijación y complejidad aromática derivada del control natural  de  la  acidez  en  la  uva.  Los  parámetros  acidez,  alcohol  y  estructura  están perfectamente equilibrados. 

Además,  derivado  de  esa  buena  acidez  natural  de  la uva,  la  fijación  y  estabilidad  del color  es  mucho  mayor  debido  a  estas  condiciones,  aportando  vinos  con  una  mayor posibilidad de conservación en el largo plazo después de haber sido embotellados. La fijación   del   color,   derivada   de   los   importantes   saltos   térmicos   veraniegos,   es significativa.

Además  de  las  variables  climáticas,  las  condiciones  edáficas  de  los  suelos  sobre  los que  se  asientan  los  viñedos  del  Pago  de  Otazu  aportan  a  los  vinos  una  enorme complejidad y un carácter mineral en la mayoría de los vinos tintos elaborados, que les da una personalidad única y singular.

Fuente: pliego de Condiciones Vino de Pago de Otazu.

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