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Vino en Castilla la Mancha, literatura e historia.

La historia documentada del vino en Castilla-La Mancha data de los siglos XII y XIII, aunque la introducción de la vid en la zona se atribuye a la época romana. A lo largo de los siglos en vino se ha hecho patente en la historia y literatura ligada a esta tierra.

Denominaciones | 2015-07-21 13:15:04


A lo largo de toda la historia de La Mancha el vino ha estado muy presente dentro de su cultura y actividad económica, pero no es hasta los años 40 y 50 del siglo XX cuando se produce una verdadera explosión de la producción de vino en esta zona, motivada por la introducción de técnicas de cultivo y elaboración modernas. En 1932 se reconoció por primera vez la D.O. La Mancha, aunque el Consejo Regulador no se constituiría hasta 1973.

«Diéronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino... El primero dijo que aquel vino sabía a hierro, el segundo dijo que más sabía a cordobán. El dueño dijo que la cuba estaba limpia, y que el tal vino no tenía adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordobán.... Anduvo el tiempo, vendióse el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña, pendiente de una correa de cordobán».

Así relata Sancho Panza, el escudero del inmortal personaje de Cervantes, la pasión y el conocimiento de sus antepasados manchegos por el vino. La tierra donde el escritor alcalaíno situó a su Don Quijote es en la actualidad el mayor productor de vino del mundo en superficie de viñedo. Su tradicional producción local se ha ido transformando en los últimos siglos en un modelo industrial con el que ha sido capaz de expandirse a los mercados internacionales. Su próximo reto, en el que las bodegas están trabajando actualmente, es el de encontrar especificidades dentro de su extensa superficie de cultivo con las que dotar de valor añadido a los vinos que se producen allí.

Los árabes, denominaron a la actual Mancha, con el nombre de “manxa” o tierra seca y, ya asentados en la misma, obtuvieron del Califato de Toledo, una bula especial para poder manipular el vino, ya que el Corán lo prohibía a sus creyentes.

Más tarde, ya en plena Reconquista, el Rey Alfonso VII en el año 1150, dona tierras de La Mancha a los Caballeros Templarios, haciendo constar en la carta que les entregaba “sus tierras de viñas y todas sus heredades, juntamente con el portazgo al quinto de los hornos de pan y del vino”.

Desde el siglo XIII las tierras altas de Castilla – La Mancha han sido la bodega de España. Al pasar Valdepeñas a depender de la Orden de Calatrava, en su Historia de cultivo de la vid y el vino; su expresión en la Biblia afán de repoblar sus vastos dominios, ésta concedía el derecho de ciudadanía, al que se comprometiera a adquirir una casa tejada y una aranzada de viña.

Hoy en día Castilla-La Mancha es la región del mundo con mayor extensión de cultivo vitivinícola y cuenta con una producción media anual de aproximadamente unos 20 millones de hectólitros. En los últimos años, el campo castellano-manchego ha experimentado un profundo cambio, introduciendo nuevas variedades de uva, mejorando las técnicas de cultivo y motivando en nuestros agricultores una mayor profesionalización.

El cultivo de la vid es patrimonio esencial de la región, impulsa el crecimiento económico, social, medioambiental, cultural e histórico, y además se ha convertido en un icono paisajístico de este territorio que ha llegado a establecer costumbres y fiestas populares.

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