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Vinos de Ontario, los viñedos del Niagara.

De sus viñedos procede alrededor del 85 % de los vinos canadienses. Están en una latitud parecida a la de las Rías Baixas o Chianti.

Cultura del Vino | 2015-10-02 12:08:24


La producción de vino en Canadá se remonta hasta el siglo XIX, durante la época de los primeros asentamientos europeos en la región. Aquellos inmigrantes, muchos de ellos británicos, veían su paladar influenciado por el oporto y el jerez, por lo que no es de extrañarse que sus predilecciones se orientaran hacia los sabores que ya conocían.

Sin embargo, hacia mediados del siglo XX los soldados que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial regresaron a Canadá trayendo consigo el deseo de beber nuevos vinos. Al mismo tiempo, habían adquirido en Europa el conocimiento necesario para hacerlos: una revolución en la historia del vino canadiense estaba en marcha.

Ontario goza de una reputación internacional por la alta calidad de sus vinos y es la región más extensa de producción vitivinícola en Canadá. Las bodegas se agrupan en torno a cinco zonas principales que son: Lake Erie North Shore & Pelee Island, Niagara Escarpment & area, Prince Edward County & area, Toronto & York Region y Niagara-on-the-Lake.

La Región de Vinos del Niágara es la más abundante gracias a su inigualable micro-clima, resultado del alcance latitudinal sureño del área (la punta suroeste de Ontario se extiende a lo largo del paralelo 43; lo mismo que Burdeos), la naturaleza protectora del Escarpe del Niágara y el efecto moderador del Lago Ontario en la temperatura.

Hay más de 60 viñedos en el Niágara y algunos de los mejores han producido vinos galardonados a nivel internacional.

Pero si consideramos su temperatura o su nivel de precipitaciones, el clima se parece más al de Borgoña. En los años calurosos y secos se puede elaborar vinos tintos de tipo bordelés, así como gamay y pinot noir potentes de estilo borgoñón. La mayoría de los años, la chardonnay y la riesling dan vinos correctos, incluso muy buenos, gracias a los microclimas cálidos de los lagos Ontario y Erie, así como a la circulación de aire provocada por la escarpadura del Niágara. Esta antigua orilla de lago prehistórico amortigua las brisas del lago, reduciendo así los riesgos de helada.

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