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Vinos dulces españoles para el postre

Los Vinos de Jerez Dulces Naturales son los obtenidos a partir de mostos procedentes de uva muy madura o soleada, generalmente de las variedades pedro ximénez o moscatel.

Cata de Vino | 2014-10-10 11:38:23


Los mostos, con una gran riqueza en azúcares como consecuencia del proceso de pasificación, son fermentados sólo parcialmente, con el objeto de conservar la mayor parte del dulzor original.

Para ello, se les adiciona alcohol vínico una vez que comienzan a fermentar. Los vinos así obtenidos envejecen posteriormente en contacto directo con el oxígeno del aire, lo que provoca que los vinos adquieran un intenso color caoba y un aspecto denso. La concentración de azúcares está entre los 180 y 500 g/L.

Dependiendo de las variedades de uva empleadas se distingue los siguientes vinos dulces naturales: Pedro Ximénez y moscatel

Pedro ximénez

También llamado Pedro Ximén. El vino toma el nombre de la uva con la que se elabora, siendo la casta dominante en Montilla-Moriles, donde se utiliza para elaborar los mismos tipos de vinos que en Jerez.  En el Marco de Jerez ocupa un 5 % y se utiliza fundamentalmente para hacer vinos dulces ya que esta variedad, madurada adecuadamente, contiene más azucares que la palomino.

Vino de color ébano más o menos intenso con irisaciones yodadas, con lágrima muy amplia y sensación visual de gran densidad. En nariz ofrece aromas extremadamente ricos, con predominio de las notas dulzonas de frutos secos tales como pasas, higos y dátiles, acompañados de aromas de miel, arrope y frutas en compota y confitada, acentuándose con el tiempo de envejecimiento los tonos tostados (café, chocolate amargo y cacao) y regaliz.

En boca resulta aterciopelado y untuoso, con una acidez que mitiga el dulzor extremo y la calidez del alcohol, y un final muy largo y sabroso.

El pedro ximénez debe servirse ligeramente fresco, entre 12 y 14º C, aunque los más jóvenes pueden servirse a temperaturas más bajas, incluso muy fríos.

Es todo un postre en sí mismo, aunque combina excepcionalmente con postres a base de chocolate ligeramente amargo, con los helados o con los quesos azules de gran intensidad, como el Cabrales o el Roquefort.

Moscatel

Este vino toma su nombre de la variedad de uva con que se elabora.

Vino de color castaño a caoba intenso, con aspecto denso y lágrima amplia. En nariz  destacan  las notas varietales características de la  uva moscatel, pudiéndose apreciar también aromas florales de jazmín, azahar y madreselva, así como notas cítricas como de lima o pomelo, junto con notas dulzonas. Su paladar presenta un dulzor sobrio, destacando los sabores varietales y florales, con un final ligeramente secante y amargo.

El moscatel debe servirse ligeramente fresco, entre 12 y 14º C. Es el vino ideal para combinar con la repostería, con postres no excesivamente dulces, a base de fruta y con helados.

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