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Vinos herederos de la tradición: El vino de Oporto.

Estos vinos nacieron en los siglos XVI y XVII, como producto de la adición de brandy al vino cuando está en proceso de fermentación.

Actualidad | 2016-07-22 10:40:00


Entre los vinos fortificados que se hicieron un nombre y arrastran una historia están los magníficos vinos de Oporto.

Fueron los ingleses quienes lograron popularizar el vino a nivel mundial, ya que en un principio, muchos comerciantes ingleses que se dedicaban a importar tejidos de su país y bacalao de Terranova a Portugal, ya vivían en Oporto y estaban familiarizados con los vinos portugueses.

Hasta  1756 aproximadamente, la elaboración de los “vinos  de  embarque”, como  en  aquel entonces  llamaban  a  los  vinos de Oporto, seguían  el “proceso  antiguo”  de vinificación.  El apagamiento  (siempre  en  pequeño  volumen)  no  tenía  lugar  hasta  la finalización  de  la fermentación,  obteniéndose  así  vinos  secos.

En 1820 surge el proceso de apagamiento, llamado “moderno”, que provocaba la  parada  de la  fermentación  y  conseguía  vinos  suaves.  Este  proceso  de  elaboración no se generaliza hasta 1852, momento en que los vinos empiezan a parecerse a los que hoy encontramos.

La  forma  tradicional  de  elaborar  es  en  lagar,  normalmente  de  granito,  rectangulares  o cuadrados,  de  una  altura  de  80  centímetros,  y  una  capacidad  que suele rondar los 7.500 litros (aunque los hay desde 5.000 a 20.000 litros).

El aguardiente que se añade (70% alcohol), hasta un máximo de 110 litros por  pipa (nombre de las barricas utilizadas) de 550 litros, tiene que ser el oficial del  Intituto de Vinho do Porto (IVP), la  entidad reguladora de los vinos. Este  alcohol procede de la misma zona del  Douro, y no es necesariamente de muy buena calidad. A algunos productores les gustaría tener la libertad de usar otro aguardiente mejor. Se han probado lotes experimentales con aguardiente de alta calidad frente a otros con el aguardiente oficial, y este último tenía un claro olor a patata.

El vino de Oporto se distingue de los vinos comunes por sus características particulares: una enorme diversidad de tipos donde sorprende una riqueza e  intensidad de aromas incomparables, una persistencia muy elevada tanto de  aroma como de sabor, un volumen  alcohólico elevado (generalmente  comprendido entre los 19 y los 22% vol.),  una amplia gama de dulzores y gran diversidad de colores. Existe un conjunto de designaciones que hacen posible la  identificación de los diferentes tipos de vino de Oporto.

El proceso de envejecimiento de un Vino de Oporto puede durar varias decenas de años y está orientado de forma diferente según el tipo de vino que se pretende obtener. 

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