La bodega brasileña Franco Italiano.


Publicado el 30 de Junio de 2021


La bodega brasileña Franco Italiano.

Hablé con Fernando Camargo que desciende de una familia hacedora de vinos, una genética emblemática en Brasil. Su historia en América del sur arranca en los tiempos del emperador Pedro II. Las biografías familiares se entremezclan con la historia del Brasil del progreso que desemboca en nuestra actual modernidad.

Autor: Guillermo César Gómez


 

Brasil 1878 

La historia de la bodega Franco Italiano se remonta a 1878, cuando los inmigrantes llegaron en los tiempos de Pedro II a la región de Colombo, trayendo consigo la esperanza de una vida mejor.

La odisea al Brasil

La historia de las familias Ceccon e Rausis comienza en 1878 con las familias europeas que estimuló el emperador Pedro II para su llegada al Brasil.

Los pasajes concedidos por Pedro II a las familias italianas eran todos de tercera clase, generalmente viajaban amontonados en los depósitos de los barcos, con poca ventilación, eran lugares muy oscuros y húmedos.

No era raro que los barcos se vieran afectados por brotes de piojos, cólera o sarampión, como tampoco había forma de tratar a los enfermos, muchos inmigrantes no pudieron llegar con vida a su destino final y fueron así arrojados al mar sin sepultura cristiana.

Nacía el municipio de Colombo

La historia del municipio de Colombo se inició entre las décadas de 1860 y 1880, período que representó para Paraná el establecimiento de veintisiete colonias agrícolas, asentando polacos, italianos, alemanes del Volga (ruso-alemanes), franceses, suizos e ingleses. La gran mayoría se instaló en las afueras de las ciudades. Todavia la esclavitud no estaba abolida, los inmigrantes trabajaron la tierra siendo muy mal pagados, porque el trabajo brazal no era valorizado.

Rausis & Ceccon

Fue durante este período que la Familia Rausis, procedente de Francia, y la Familia Ceccon, procedente de Italia, llegaron a la región, trayendo consigo la tradición de cultivar vides y producir vino en sus hogares. 

Las dos familias se unieron 95 años después de haber llegado de Europa escapando de la miseria, mediante el matrimonio de Ivonne Ceccon y Dirceu Rausis. 

Los vinos coloniales

La gran diferencia en la producción de vinos finos y coloniales es la fruta utilizada. Los de mesa se elaboran con uvas Labrusca o Americana. En el caso de los blancos, se utiliza la uva Niágara, mientras que los tintos se elaboran con Bordô. Se convierten en vinos frescos sin taninos. El vino colonial suele tardar como mínimo unos ocho meses en estar maduro, desde la vendimia hasta la venta. 

Hay que respetar la juventud del vino, cuanto más joven, más aromático. La uva de vinificación fina se llama Vitis Vinifera (o europea), en la que el tanino es uno de los elementos principales y, en este caso, necesita tiempo para madurar.

Paraná tiene una tradición en la elaboración de vinos de mesa, incluso ya fue el mayor productor de Brasil, es más, la primera cooperativa de Brasil se creó en este municipio de viñateros y bodegueros . 


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La Bodega Franco Italiano, en Colombo de Paraná heredó la técnica de elaboración de vinos coloniales de sus antepasados confiesa Fernando:  “Mis bisabuelos hacían los vinos y los intercambiaban. Trocaban una botella por un pollo, por ejemplo. Mis abuelos mantuvieron el oficio de una manera más comercial y, hoy, seguimos puliendo el producto.

Si bien es un vino más económico, las botellas cuestan Reales $8,00 y las damajuanas 30,00 reales, la preparación de la bebida colonial en Vinícola Franco Italiano utiliza la misma tecnología que los vinos finos. Existe un estricto control de calidad en los viñedos y en los tanques de elaboración.

Camargo explica: El perfil del consumidor de vino de mesa es bastante variado y no depende de la clase social, suelen ser personas que ya han probado este vino con sus padres en el pasado. O bien descendientes de inmigrantes que los abuelos o tíos hacían para su propio consumo (lo cual era muy común hace dos décadas). Además de los consumidores que prefieren los vinos azucarados.

Es cierto que mucha gente “le hace caso omiso” a los vinos coloniales, especialmente en los últimos años, cuando la cultura del vino se hizo más conocida y difundida. Pero incluso los conocedores de la cultura del vino saben cuándo disfrutar de un buen vino de mesa. “Todo vino tiene su ocasión de consumirse. Un ejemplo son las personas que buscan beber para una buena calidad de vida y encuentran en el vino colonial una salida perfecta, ya que es una bebida joven y conserva todas las sustancias que son buenas para el corazón”, dice el productor de la Bodega Franco Italiano.

La Bodega Franco Italiano produce vinos de mesa blancos secos, blancos suaves, rosados suaves, tintos secos y tintos suaves. Las botellas se venden exclusivamente en la sede de la bodega en Colombo.

El anhelo de cultivar vides y hacer vinos 

El matrimonio  trajo la esperanza y el sueño de cultivar vides para la elaboración de vino. Como ambos tenían el hábito y la tradición de producir vino en sus hogares, vieron allí una gran oportunidad de negocio, de esta visión nació la Bodega Franco Italiano. 

Pero la bodega solo producía el vino criollo o nacional, son cepas de uvas americanas como la Bordó, la vitis labrusca fue muy difundida en Brasil porque se utilizaba como fruta de postre, jugo y para hacer vino popular, hoy en Brasil el 70% del vino consumido no viene de uvas de la vitis vinifera y si de las uvas llamadas americanas.

La llegada de los hijos y los vinos de alta gama

Con la unión llegaron los hijos que trajeron a la bodega la innovación que necesitaba para el éxito. Buscaron diversificar la línea de vinos producidos por la familia y buscaron conocimiento en Francia para la elaboración de vinos espumosos mediante el método champenoise, así como otros estilos de vinos finos. Así se introdujeron las variedades de Merlot, Shiraz, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Tannat.

Pionera en la región

Con ello, la bodega Franco Italiano se convirtió en pionera en la Región Metropolitana de Curitiba en la elaboración de vinos espumosos, iniciando así una sucesión de logros. Actualmente, la bodega es reconocida internacionalmente por la calidad de sus vinos. Franco Italiano ha recibido varios premios internacionales en reconocimiento a las sofisticadas propiedades de sus vinos.

El primer premio es un Cabernet Sauvignon

El primer premio llegó en 2008, con el Censurato Cabernet Sauvignon, en el Concurso Internacional de Vinos de Brasil. Esta reputación abrió las puertas a varios otros premios, incluso en el extranjero. 


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El primer premio en Bruselas

El primer premio en concursos en el extranjero fue ganado en 2009, también por el Censurato Cabernet Sauvignon en el Concurso Internacional de Bruselas. Después de estos primeros premios, siguieron innumerables más y se premiaron varios otros vinos, a saber, nuestro Sincronia Merlot, Shiraz, el espumoso Moscatel, el Josephine Pinot Noir, los vinos de la línea Paradigma Rotto, Wine Club, etc. Y los premios alcanzaron su punto máximo en 2019, con el Censurato Cabernet Sauvignon siendo elegido como el mejor Cabernet Sauvignon del país en su cosecha 2011.

El vino que debe ser tomado

Todo aquel ciudadano del mundo que cree saber todo de vinos, viñedos y bodegas, no puede dejar de beber los vinos de la bodega brasileña Franco Italiano, para convertirse en un consumidor universal.





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