Diez claves para lograr que el enoturismo sea accesible para todos.


Publicado el 04 de Diciembre de 2018


Diez claves para lograr que el enoturismo sea accesible para todos.

Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, de las 46 millones de personas que habitan España, cerca de 5 millones tienen algún tipo de discapacidad, y/o movilidad reducida. Hagamos el enoturismo accesible para ellos.

Marcos Gutierrez, un joven de 28 años, amante del vino, ex deportista amateur, nos cuenta como cambió su vida tras un lamentable accidente de tráfico en el que se vio inmerso sin culpa alguna, y en el que su cuerpo se ve ahora atrapado en una silla de ruedas.  “Todo cambió de la noche a la mañana. Al principio solo pensaba en sueños rotos. Ahora solo pienso en seguir viviendo, y disfrutando de estar vivo.”.

Efectivamente, el mundo no se acaba en ese trágico accidente, continúa explicando nuestro amigo Marcos: “lo que pretendo es seguir viajando y conociendo nuevos lugares que me impregnen de su cultura e historia.” En este sentido señala que “Solo pido que sean lugares accesibles para mí. Puedo moverme con la ayuda de mi silla, pero no puedo trepar por los escalones ni por las temibles barreras arquitectónicas.” 

Cuando a Marcos le preguntamos por el vino, nos dice que “No es fácil localizar bodegas accesibles en internet, porque esa información pocas la ofrecen”.  

En este sentido Marcos ha podido constatar la realidad de si el enoturismo es accesible o no. ¿Cuál crees tú que es la respuesta?. ¿Las bodegas informan sobre ello?. ¿Existe un esfuerzo que invite a personas como Marcos a salir de casa, y conocer sus vinos?

Hemos de partir de la premisa de que el enoturismo es compatible con los cinco tipos de tipos de discapacidad que existen: orgánica, física, auditiva, visual y cognitiva.

El mundo de la cata del vino se centra en los sentidos de vista, olfato, gusto y tacto. Una persona con visibilidad reducida no puede disfrutar de la fase visual del vino, pero sí puede la bodega explicarle qué color encierra esa copa que le transmite exquisitos aromas y recuerdos.

En este post queremos compartir con nuestros lectores las diez claves más importantes para que una bodega pueda decir que su enoturismo es accesible para todos. Son las siguientes:

1.-  Desde el punto de vista arquitectónico eliminar barreras arquitectónicas, facilitando el acceso a las instalaciones mediante rampas, y ascensores. Instalación de suelos con superficies suaves sin escalones, y puertas interiores espaciosas en las que quepa una silla de ruedas.

2.- Crear espacios abiertos de fácil movilidad, sin excesivo mobiliario, que permita a las personas con discapacidad física desplazarse por las instalaciones.

3.- Instalar  baños adaptados y plazas de aparcamiento reservadas próximas a la puerta de entrada y recepción de enoturistas para facilitar la accesibilidad.

4.- Señalizar el lugar de recepción dónde los enoturistas se reunirán antes de comenzar la visita, facilitando sofás y sillas dónde puedan descansar. Facilitar un bebedero para los perros guía. Es necesario que el mostrador de recepción o atención al público esté adaptado para la aproximación frontal de visitantes en silla de ruedas.

5.- Formar al guía que acompañará a los enoturistas en la visita sobre las necesidades de las personas con discapacidad, y en la lengua de signos.

6.- Implementar códigos QR en los diversos lugares del viñedo y bodega que se van a visitar.

Gracias a eso códigos, el enoturista puede con su teléfono móvil:

- Si tiene dificultad visual: escuchar en con la ayuda de su teléfonos móvil las explicaciones que le ofrece el audio guía.

- Si tiene dificultad auditiva: visualizar un vídeo explicativo en el lenguaje internacional de signos, mientras se desarrolla la visita.

7.- Imprimir folletos de lectura en braille para enoturistas con discapacidad visual.

8.- Durante el recorrido de la visita de enoturismo, (en las diversas estancias de la bodega, como por ejemplo sala de vinificación, sala de barricas, sala de embotellado, sala de crianza, sala de cata, en la tienda para comprar vinos) colocar carteles informativos y explicativos en braille, incluso vídeos en la lengua de signos.  Incluso en el etiquetado de botellas es interesante hacerlo en braile para poder comprender  lo que dice el etiquetado de las botellas que se desean comprar.

9.- Ofrecer a los enoturistas los portacopas. Se trata de un soporte para copas en pvc que va sujeto de un cordón al cuello para poder transportar la copa sin riesgo de que se rompa en las diversas degustaciones que se puedan ofrecer en la sala de barricas y/o sala de catas.

10.- Utilizar herramientas de comunicación como los pictogramas que representan esquemáticamente un símbolo, objeto, figuras, o dibujos significativos para facilitar la comprensión del contenido cultural, o didáctico de la visita.

 

Aparte de estas diez claves a tener en cuenta, sería recomendable habilitar una zona de juegos de aromas para que las personas con discapacidad visual o cognitiva pueda disfrutar aún más de la visita. Existen túneles potenciadores de aromas con forma de campana transparente y pala de aireación que permite disfrutar de la experiencia sensorial.

No solo las personas con discapacidad, como nuestro amigo Marcos, van a agradecer que la bodega sea accesible, sino todos aquellos que acudan de enoturismo y descubran el despliegue de medios de accesibilidad que ofrece la bodega para todas las personas que acudan con alguna discapacidad. Sin duda es algo para valorar desde el corazón, ya que no hemos de olvidar que todos, un día, podemos encontrarnos en la situación de Marcos. Construyamos desde ya juntos un mundo mejor para todos.


Diez claves para lograr que el enoturismo sea accesible para todos.



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