La madera y el vino, unidos desde hace siglos.


Publicado el 08 de Marzo de 2016


La madera y el vino, unidos desde hace siglos.

Fueron los pueblos indoeuropeos y posteriormente celtas los que introdujeron los recipientes de madera primero para el transporte y luego para la elaboración y conservación, como también se hacía en estas culturas con otros productos fermentados como la cerveza.

Los primeros datos específicos del empleo de recipientes de madera para el transporte de vino datan del siglo IV, desde esta época las barricas de madera sustituyen rápidamente a los otros tipos de recipientes al ser estas barricas más resistentes, menos pesadas y permitir el manejo de mayores volúmenes.

El papel y las funciones de la madera en el vino no son solamente las de continente ya que aportan al vino aromas avainillados y de otros tipos ya que contienen abundantes esteres y aldehídos que enriquecen el vino pero también aportan taninos (taninos de la madera) que pueden no ser adecuados según el tipo y las características del vino contenido en los recipientes y que permiten además la lenta oxidación y maduración de diversos componentes del vino como son los taninos propios de la uva, los polifenoles y un largo etc.

Históricamente al transportarse el vino en barricas, sobre todo los vinos de Burdeos, de Porto y de Jerez, diversos destinos internacionales por su calidad o sus peculiaridades,  se generaron han generado distintos tipos y aspectos de barricas por su capacidad.

En los años 80 estos recipientes se utilizaron para el envejecimiento rápido y anejado del vino pero empezaron a utilizarse otros recipientes para el transporte, pero hace años se volvió a los recipientes de madera, que una vez salvados los inconvenientes derivados de su conservación y mantenimiento, aunque en muchos casos con sustitución y rotación rápida, han vuelto a emplearse de forma mayoritariamente sistemática, tanto en crianza y envejecimiento como en el transporte.

No todos los vinos aceptan su envejecimiento o conservación en las barricas de roble, pero es claro que el roble siempre influye de forma más o menos manifiesta o sutil en los vinos. La crianza da un estilo peculiar a los vinos, actualmente sus características y propiedades son muy diversificadas pero apreciadas, lo que ha conducido incluso a imitarlas incluso mediante el empleo de cubos o astillas de esta madera para saborizar y aromatizar vinos que realmente no tienen proceso de envejecimiento.





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