Paraísos del enoturismo: Yecla.


Publicado el 26 de Mayo de 2016


Paraísos del enoturismo: Yecla.

En Yecla, el vino está fuertemente influido por el clima. Tierra y fruto, no serían nada sin su atmósfera que reúne lo mejor del clima continental y mediterráneo: fusión de tierra, mar y luz que dan a estos vinos una textura genuina.

En Yecla, la tradición del vino es notable a través de las épocas. Como hicieron los fenicios y los romanos durante siglos. En Yecla, las bodegas avanzan hacia vinos modernos sin dejar de lado la tradición.

En esta comarca la joya es la Monastrell, un fruto sencillo y humilde, capaz de transformarse, sola o matizada, en delicadas combinaciones con otras variedades, para avanzar hacia vinos de mayor calidad y creatividad. Es una uva muy arraigada a este territorio, Sus racimos son apretados, redondos, jugosos y azucarados. Uvas de madurez media, hacia tardía, que producen unos vi-nos de color rojo intenso.

Y los milagros suceden gracias a la gente que trabaja en Yecla en la vid y las bodegas, aproximadamente mil seiscientos viticultores producen en  torno a veinticinco millones de kilos de uva que actúan en  once bodegas, de las cuales, nueve son embotelladoras.

Los vinos de Yecla se caracterizan por su diversidad, donde predomina el equilibrio, una alta intensidad aromática y una gran concentración frutal.

Un viaje de enoturismo a Yecla, es la excusa perfecta para descubrir, no sólo la  forma de entender su viticultura y elaboración de vinos, sino conocer además, toda su riqueza histórica y arqueológica, los silenciosos y serenos espacios naturales; el patrimonio cultural y artístico en un recorrido por las casas palaciegas, iglesias monumentales, edificios que han sido testigos del devenir de un pueblo y su evolución

 





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