Publicado el 30 de Diciembre de 2015
Baco, dios del vino, era hijo de Júpiter y Semelé. Nació en la isla de Naxos y Mercurio le llevó a la mansión de las ninfas de Nisa, que cuidaron de alimentarle. Sileno le enseñó a plantar la viña y las Musas le instruyeron en el canto y la danza.
Como dios de la vegetación y del éxtasis, Dioniso fue uno de los dioses más importantes del panteón durante el periodo Helenístico (325-30 a.C.). En la cultura romana el lugar de Dionisio lo ocupó Baco, dios esbelto y poderoso en principio y asociado a numerosas personificaciones de las cepas, que se veneró desde el siglo III a.C.
Baco, el dios romano del vino, era representado sobre los sarcófagos durante el Imperio Romano como figura salvadora que surge entre los muertos y promete la vida eterna. Baco, dios del vino en la mitología romana, solía caracterizarse de dos maneras: una como dios de la vegetación, específicamente de los frutos de los árboles, que aparece representado en los vasos con un cuerno con bebida y racimos de uvas. Cómo llego a ser el dios popular del vino y del regocijo, se dice que en algunos de sus festivales se producían milagros en los que dicha bebida era el ingrediente predominante.
Aunque esta imagen de Baco fue degradándose posteriormente y pasó a ser un dios festivo y obeso, cambió de ser el dios de la viña a ser el dios del vino y se le vinculó a las fiestas desenfrenadas de las bacanales romanas. El Dios Baco tiene mucha relación con el enoturismo, las catas de vino, y las celebraciones en torno al vino, pues Baco y las bodegas tienen una historia que contar.
En Roma los rituales báquicos proliferaron durante años. En 186 a.C. Tito Livio los prohibió, ya que generaban abundantes éxtasis místicos y actuaciones poco coherentes, ya que el vino se consumía habitualmente con ergotina y llegó a generar envenenamientos y asesinatos de familiares, falsificación de sellos y testamentos. En esa época llegó a ejecutarse a muchos de los sacerdotes y sacerdotisas báquicos.
Y es por eso también que el mulñeco sumiller que más sabe de vinos en la actualidad se llama Baco. ¿Quieres conocerle?. Pincha aquí
Os dejamos un Poema dedicado a Baco.
Fluya el vino en raudal; cada Bacante
dance y embriáguese la noche entera,
desnuda entre la fronda, que la fiera
dormida en cada copa es un amante
dispuesto a alborotar, desafiante,
cuerpo y alma hasta la última frontera;
espíritu de Baco, que libera
cuanto el recato reprimió frustrante.
Coronado de pámpanos, Dioniso
logra crear ficticio paraíso
sin fracasos, ni lágrimas, ni heridas,
como si todo aquello que se alcanza
se convirtiera en oro, a semejanza
del infortunio acontecido a Midas
Soneto Nº 1774 de FAH
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