Tango Vino, los vinos de excelencia de Ignacio Parra.


Publicado el 10 de Junio de 2021


Tango Vino, los vinos de excelencia de Ignacio Parra.

Especialistas en vinos argentinos. Padre e hijo se unieron para unir todas las pasiones por la música rioplatense y el vino de los Andes. Así sucedió con el empresarios Ignacio Parra y su padre, José Maria Parra. Tango Vino Importadora nació con el objetivo de llevar el vino épico de Argentina al Brasil lírico.

Autor: Guillermo César Gómez


La historia de la Familia Parra se desprende del aciago siglo XIX , sale de una pequeña comarca de España, Viniegra de Arriba, cumbre de Las Siete Villas, situada en el corazón de la sierra riojana.

Viniera de Arriba, origen de los emblemáticos y afamados vinos españoles, y su población, donde la sangre es mayoritariamente Parras, ha sido desde  antiguos tiempos tierra de  viticultura. 

A principios del siglo XX, ante la pobreza y el desempleo en España, Faustino Parra emigra a Argentina en busca de nuevos horizontes. 

Ya en el país del mate, el tango y el vino forma una gran familia, transmitiendo siempre la memoria de sus raíces y principios. Hoy Ignacio Parra, nacido en Buenos Aires, está casado con Camila, y tiene tres hijos  Diego, Gabriela y Luca.

 

Para el madrileño entender a la Argentina, en mi país hay dos tipos de hispanos descendientes, los que tenemos antepasados españoles porque nuestros antepasados llegaron en los barcos a vela (como es mi caso)  y los que llegaron en los grandes barcos a vapor.

Los segundos, los de los barcos a vapor, son los que construyeron la idiosincrasia cultural de la República Argentina. Ignacio Parra de cuarta generación en la Gran América del Sur pertenece a esta amalgama cultural.

 

El tango argentino tiene raíces africanas en el ritmo y europeas en los acordes y las melodías.

 

Los miedos de la clase alta, las vergüenzas sociales fueron ignoradas por estos inmigrantes que llegaban apenas con su ropa. Por eso muchos buscaron recrearse en fiestas populares, reproduciendo términos y carnavales perdidos en la noche de los tiempos, como la conmemoración de los esclavos negros del 6 de enero a San Baltazar, el rey negro que homenajeó a Jesus. En los inmigrantes esta fiesta se transformó en la fiesta carnavalesca por excelencia donde los blancos se pintaban con un corcho quemado, así se manchaba el rostro y el cuerpo para imitar el color de la piel negra, junto a las danzas sensuales y rituales de los esclavos africanos.

 

El tango fue la única música que pudo representar todos los estados del alma que rehabilita el vino. El vino al saber de su presencia produce la alegría del ritmo del candombe, en su sabor tiene la elegancia del piano, en su retrogusto tiene la sensación adulta de la nostalgia, y en exceso trae las soledades de los varones, que por falta de mujeres, bailaban entre ellos en las esquinas de los barrios porteños. 

 

El vino y el tango también se disfrutaron antaño en esos locales nocturnos, llamados las casitas, antros sociales que eran gobernados por mujeres, donde se pagaba una moneda para apagar la sed de bailar con una mujer de carne y hueso. Esa mujer bailarina no precisaba ostentar mucha belleza, solo se le exigía que pueda seguir los creativos pasos del varón.


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Las clases altas vieron con desencanto cómo sus hijos ( ya exaltados por una quinta copa de vino en la alta noche ) saltaban las rejas de sus mansiones, para ir a disfrutar de la vida auténtica, la cultura underground en las periferias tangueras, donde se enamoraban de una inmigrante de ojos celestes que sabía bailar, destruyendo muchas veces un matrimonio arreglado por la encopetada familia.

 

En 1910 en Buenos Aires de diez argentinos siete eran extranjeros, es decir, siete vinieron en los barcos a vapor.

 

El tango fue la necesidad de beber y bailar, no importaba si la noche había conseguido una conquista amorosa, la pobreza en amores era una resignación social aceptada en el hombre, la noche estaba hecha si se había bebido, si se había bailado, esta es la esencia de la idiosincrasia del macho argentino.

 

Hoy en Brasil, Tango Vino, es el mejor sitio virtual para comprar vinos argentinos. La importadora tiene ofertas semanales y entregas rápidas en todo Brasil. 

 

Trabajan con productores seleccionados para ofrecer vinos de alta gama que generalmente no se encuentran fácilmente en Brasil. Sus vinos son elaborados con alma, tradición y procesos diseñados para extraer lo mejor de cada varietal de las diferentes regiones de Argentina.





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