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¿Por qué el enoturismo es importante en la actual gestión de los recursos turísticos?

La actividad turística está mostrando en la actualidad grandes cambios motivados por la necesidad de adaptarse a una demanda cada vez más exigente y activa. El turismo cultural y ligado a la gastronomía y el vino ha comenzado a ocupar un lugar muy importante a tener en cuenta.

Enoturismo | 2015-01-20 11:13:13


Entre otros cambios, nos encontramos con que los turistas están más informados tanto del destino  como del producto, sobre todo gracias a la gran fuente de información en la que se ha convertido internet a la hora de por ejemplo, planificar viajes. Por ello cada vez es más importante contar con una presencia en web especializadas sobre turismo, de las actividades que realiza nuestra empresa, por ejemplo, la cata de vino en bodegas, puesto que los viajeros ya saben y eligen de antemano en qué van a invertir su tiempo de ocio.

Está claro que los viajeros demandan nuevos tipos de recursos  turísticos que le permita la búsqueda de una experiencia diferente. Fruto de todos estos  cambios, aparecen productos temáticos y singulares entre los cuales destaca todo lo  relacionado con la recuperación de la herencia ambiental, cultural y social de  determinadas zonas geográficas. Así, en los últimos años se está produciendo una  apuesta decidida por todo lo asociado con la revalorización de los sentidos y, en este  sentido, la gastronomía y el vino, como reflejo de esta experiencia sensorial y cultural, está adquiriendo una gran importancia.

Este fenómeno que ya es una realidad, debe ser muy tenido en cuenta por los futuros agentes y profesionales del turismo, que van a tener que aprender es esta nueva perspectiva del turista que cuenta con menos días de vacaciones, que suele realizar escapadas cortas a regiones de interior donde busca una experiencia cultural y sensorial. El buen funcionamiento turístico viene de la mano de asociaciones y convergencia de intereses de las empresas de una región para ofrecer una un amplio abanico de ofertas que dé valor a los enclaves visitados.

En este sentido, el vino por ejemplo refleja la historia social, cultural y ambiental de los pueblos, es decir, la propia idiosincrasia de sus habitantes, llegando incluso a definirse de forma más amplia a toda esta oferta como “el paisaje del vino”. La gastronomía y el vino ha pasado de estar en segundo plano a primero en muchas de las ofertas de atracción turística.

Por ello, y debido a la importancia que va adquiriendo el turismo del vino o enoturismo, son  muchas las comarcas rurales que están apostando en las últimas décadas por considerar a estas actividades entre sus estrategias de desarrollo socioeconómicos. El enoturismo cada vez es más apreciado como turismo de calidad y va unido a ese concepto de que el turismo comienza a ser considerado no sólo como una actividad generadora de riqueza sino también como un factor determinante en la conservación de los recursos naturales y socioculturales.

Así, el turismo enológico, bien gestionado, puede contribuir en gran medida a fomentar y dinamizar los procesos de desarrollo rural sostenible de aquellas zonas o comarcas deprimidas o despobladas, ya que ha supuesto una alternativa de desarrollo socioeconómico a los modelos agrarios tradicionales que ha ido perdiendo validez al  tiempo que han surgido nuevas funciones como consecuencia de las demandas que se plantean en las sociedades contemporáneas.

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