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¿Qué condiciones fundamentales influyen en cómo evoluciona el vino en la crianza?

La elección adecuada de las cubas y el tiempo de permanencia del vino en ellas, van a ser los principales factores que influirán de manera decisiva en los resultados finales del vino.

Cultura del Vino | 2014-11-24 10:20:12


La cuba más empleada es la de madera de roble con una capacidad de 225 litros, denominada bordelesa.

También la edad de las cubas juega un papel importante en la crianza de los vinos, las nuevas o con poco uso, transmiten con mayor rapidez sus caracteres al vino que las viejas, ya que éstas han ido perdiendo sus aportes característicos con el uso y es necesario una mayor permanencia del vino en ellas, además deben tener una estructura compacta, sin fisuras y una perfecta limpieza.

Antes de recibir el vino, se quema el interior de la cuba con azufre para sanearla y eliminar el oxígeno. El vino se introduce lentamente, mediante una caña que llega hasta el fondo para evitar la formación de espuma que desplace el anhídrido sulfuroso formado por la combustión de azufre. Una vez llena se suele cerrar con un tapón de corcho recubierto de arpillera, o los novísimos de silicona de forma que queden lo más herméticas posibles.

El ambiente que las rodea debe reunir una serie de condiciones que favorezcan una oxidación equilibrada, lenta y homogénea, para lo cual se precisa una temperatura baja (13-15ºC), y sin grandes oscilaciones entre invierno y verano, con una humedad de alrededor del 75%. Se colocan, en hileras superpuestas, permaneciendo el vino en su interior, alrededor de seis meses aproximadamente.

Transcurrido este tiempo se procede al trasiego del vino a otra cuba cuidando de que no se mezcle con los depósitos o impurezas acumuladas en el fondo durante este tiempo. Por lo general esta operación se repite con la misma periodicidad hasta que el vino adquiere el punto deseado, siempre al criterio del elaborador y guardando unos mínimos regulados por los organismos pertinentes. Cuando se da por terminada la permanencia en cubas se procede a unificar cualidades, mezclando vinos complementarios dentro de la misma cosecha.

Una vez logrado el vino deseado se procede al embotellado. Los corchos deben de tener una longitud mínima de 44 mm. y estar exentos de olores y porosidades.

Las botellas llenas y tapadas se colocan en los calados de las bodegas de manera horizontal formando "rimas". La horizontalidad provoca el contacto del vino con el corcho manteniéndolo húmedo y henchido y por tanto hermético. Los calados son lugares totalmente aislados, generalmente subterráneos, que no están sometidos a corrientes de aire o cambios de temperatura y cuya humedad relativa debe ser siempre superior al 70%. La evolución en botella no es la misma para todos los vinos y está íntimamente ligada a la cantidad y calidad de compuestos fenológicos que contienen, especialmente los taninos y la acidez total. El estado óptimo de un vino que haya evolucionado bien durante su crianza en madera, se obtiene después de permanecer el suficiente tiempo en botella, en donde desarrollará el "bouquet" mediante la reducción o falta de oxígeno y se redondeará alcanzando su máxima expresión.

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