Publicado el 17 de Marzo de 2016
Los arqueólogos pueden determinar si las pepitas encontradas en yacimientos habitados provienen de uvas silvestres o cultivadas. Se han descubierto pepitas de vid cultivada en el Cáucaso, al este del mar Negro. Tienen una antigüedad de unos siete mil años. Así, puede decirse que el primer viñedo fue plantado con toda probabilidad entre los actuales territorios de Turquía, Georgia y Armenia. Sabemos que en esta región, cuyo clima y relieve son particularmente propicios al cultivo de la vid, crecía antaño en estado silvestre.
El origen puede estar en Mesopotamia o Armenia, aunque no se sabe a ciencia cierta. No se conocen, como anotamos, los verdaderos orígenes del vino, pero es razonable suponer que el que el hombre primitivo aprendió pronto la necesidad de almacenar una parte de los frutos del verano para que le ayudaran a soportar mejor los crudos meses del invierno. Si parte de esos frutos eran uvas silvestres y se guardaron en la oscuridad de una roca, fermentarían sin duda, y el caldo se convirtió en vino.
Sin embargo a la luz de conocimientos recientes, sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitis vinífera para obtener una bebida inspiradora era muy sencilla.
Es posible imaginarse a un hombre de la Edad de Piedra depositando unos racimos maduros en algún tipo de recipiente —pote de arcilla, bol de madera u odre de piel— y dejándolos fermentar, quizá por haberse olvidado de ellos. Cuando hace calor, es cuestión de horas. Después de unos días, el líquido obtenido será una especie de vino.
A pesar de las investigaciones no sabremos nunca quien fue la primera persona que bebió este delicioso zumo fermentado. Aunque si sabemos que no se parecería al que hoy disfrutamos, donde los enólogos y viticultores han evolucionado tanto en los conocimientos y la ciencia del vino. De aprovechar las potencialidades de las variedades y estudiar los suelos y el clima para dar lugar a verdaderos néctares.
614 visualizaciones
710 visualizaciones
Suscríbete a nuestro boletín y mantente informado de todas las últimas noticias del Sector del Vino.
Copyright © Cata del Vino | Política de Privacidad | Condiciones de Uso