Publicado el 30 de Julio de 2014
El olor de heno debido a la presencia de cumarina, es característico de los vinos tintos añejos que ya comienzan a mostrar signos de decadencia.
El delicado y elegantísimo aroma de helecho es privativo de ciertos vinos blancos, criados en roble. A veces puede confundirse con el perfume de musgo de roble, más tímido y austero.
El aroma de menta verde aparece en grandes vinos blancos, dotados de una fresca acidez. Puede detectarse en algunos buenos chardonnays, sobre todo cuando han sido vinificados en roble nuevo, como el Milmanda que elabora Miguel Torres en este histórico castillo situado frente al monasterio de Poblet.
Los vinos tintos exhiben, a veces, el aroma de menta; aunque, en este caso particular, denotan un olor más especiado y frecuentemente asociado al de la pimienta.
El elegante aroma de tabaco es distintivo de los grandes vinos tintos de reserva. Se presenta, a menudo, en los mejores tintos de cabernet sauvignon; quizás como un grado máximo de la evolución de las notas vegetales (pimiento verde) características de esta variedad. Distingue también a los vintages de oporto, cuando están bien conservados, destacando entonces la nota aromática peculiar del tabaco habano de capa clara. El aroma más dulzón del tabaco canario puede detectarse en vinos rancios que han desarrollado el perfume voluptuoso de los alcoholes.
Los olores balsámicos (pino, retama, ciprés, romero) aparecen indistintamente en grandes vinos blancos o tintos. Lo he detectado, a menudo, en los albariños gallegos y en el Riesling; cuando se trata de vinos impecablemente fermentados en frío con ligera maceración aromática de los hollejos.
Los olores de sotobosque recuerdan las fragancias de la garriga mediterránea (tomillo, lavanda silvestre, romero, etc.). Es un aroma noble que aparece bastante a menudo en los mejores vinos tintos de Cataluña, Rosellón, Provenza, Côtes-du Rhône, especialmente en los que proceden de variedades tradicionales, como la garnacha, la cariñena o la monas- trell. Así, algunos puligny-montrachet ofrecen un bouquet en el que se pueden encontrar tonalidades de sotobosque. En los crozes hermitage y algunos blancos catalanes de garnacha blanca, este aroma sorprendente se asocia a un agradable olor a resina y pino mediterráneo.
La fragancia del romero (rosmarinus officinalis, “rocío que viene del mar”), un pequeño arbusto oloroso que se ha desarrollado fuertemente en la cuenca mediterránea, varía según los suelos. Por ejemplo, en Provenza adopta un matiz alcanforado que traduce la presencia de borneol, mientras que en Cataluña evoca en mayor medida el eucalipto (eucaliptol) y en Córcega la verbena (verbenol).
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