Publicado el 10 de Diciembre de 2015
Vino de Pago es una indicación geográfica española para vinos que garantiza la procedencia de las uvas de una zona geográfica con unas características edáficas específicas. Es decir, cuando en una zona concreta existe un microclima particular y una composición del terreno específica que la diferencian y distinguen de otras zonas de su entorno.
Tras años de exhaustiva demostración de las cualidades únicas de su clima, geología y viñedos, Arínzano es la primera propiedad del norte de España en haber recibido este reconocimiento. Situada en el noreste de España, entre La Rioja y Burdeos, la Propiedad de Arínzano ocupa un valle formado por las últimas estribaciones de los Pirineos, dividido por las tortuosas aguas del río Ega. Los exclusivos microclimas crean un ambiente singular para el cultivo de la vid. De las 355 hectáreas de la propiedad, 128 están dedicadas al cultivo de viñedos de Pago
El Señorío de Arínzano ha sido reconocido por la excelencia de sus viñedos desde el siglo XI, cuando el señor Sancho Fortuñones de Arínzano elaboró por primera vez vinos en la propiedad.
La Propiedad de Arínzano fue redescubierta en 1988. Aunque habían pasado casi dos siglos desde que las viñas hubieran adornado las suaves pendientes del valle, cuidadosos análisis científicos de los climas y suelos confirmaron lo que siglos de nobles habían aprendido de la experiencia: La finca de Arínzano tenía un microclima singular perfectamente adecuado para la producción de vinos de la máxima calidad. Cada variedad de uva fue plantada cuidadosamente en las parcelas idóneas para su cultivo y la bodega construída, proyectada como un arco que encierra y abraza los tres edificios históricos que rendían homenaje a la elaboración del vino en siglos pasados.
La bodega de Arínzano fue diseñada por el arquitecto Rafael Moneo, ganador del premio Pritzker cuyas obras incluyen la ampliación del Museo del Prado, la Catedral de Los Ángeles, y el Museo de Arte Moderno de Estocolmo.
La bodega plasma la filosofía de la propiedad, está integrada en el paisaje como un nuevo elemento natural y construida con materiales respetuosos con el medio ambiente. El interior combina la tecnología más moderna con un tratamiento artesanal
En el Pago Arízano, las mejores uvas se vendimian a mano y soportan una doble selección, primero en la viña y después en las mesas de selección de la bodega.
Las uvas de cada parcela fermentan y envejecen por separado para obtener los diferentes matices de cada situación geoclimática de la Finca. Toda la fermentación maloláctica se realiza en barrica, utilizando únicamente barricas de roble francés de los mejores bosques, mayoritariamente nuevas, posteriormente madura en botella.
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