Publicado el 01 de Noviembre de 2025
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Carlos Bravo es un colombiano que estudió medicina en la universidad Masaryk en la república Checa, más precisamente en Brno y hoy su libro, viña Sicilia,debería estar en todas las bibliotecas del mundo donde se enseña enología porque él, no solamente desafió la literatura que enseñaba a hacer vinos, sino que en su pionerismo consiguió hacer uno de los mejores vinos del mundo, en una región que no tenía tradición con la vitivinicultura y donde el clima ofrecía dos primaveras.
En la república Checa había un patólogo que en su sótano producía sus vinos de autor, y en ese rito de iniciaciones estuvo Carlos Bravo, mientras escribía los inicios de su novela, que quedó al igual que la Octava Sinfonía de Schubert inconclusa.
Entre los compañeros de la facultad de Carlos Bravo había muchos que tenían bodegas en su familia. Entonces, se tornó una costumbre para Carlos visitarlas. Siempre el abuelo de la familia (hablando en checo) explicaba como eran realizadas las vendimias y los vinos. Aquella región estaba llena de recuerdos históricos, dado que había pertenecido al imperio Austro Húngaro.
Carlos Bravo viajó a Viena y en esos tiempos consiguió un pasaje que servía para todos los trenes de Europa por un mes. Con 16 años llegó a Roma con el sueño de conocer a Juan Pablo II. Su mochila estaba repleta de latas de conserva y llevaba su saco de dormir. En la plaza de San Pedro escuchó que detrás de él hablaba una voz femenina en italiano.Después de un momento intrigado se dio vuelta para ver quién era, y era una monjita que le hacía muchas preguntas. Cuando le confesó que era colombiano, ella lo invitó a su convento, y una vez en el centro religioso fue el centro de atención. Cuarenta monjitas en una cena querían saber de este niño colombiano. Una preguntó: ¿para donde sigue tu viaje? Y él respondió: quiero conocer París. Y la monja respondió: no, aquí hay muchos lugares interesantes para conocer,visite Sicilia. Yo soy de allí . Después Carlos Bravo llegó a la terminal de Roma y subió a un tren que iba por el sur de Italia. En parte del trayecto el tren subió a un barco para llegar a la isla de Sicilia, y ya en Palermo durmió al aire libre, con su bolsa de cama. Lo hizo en un camping en las afueras de la ciudad, él estaba fascinado con el color azul cobalto que había visto en el mar Mediterráneo. En aquél tiempo su aventura era más valorada que el riesgo que entrañaba la vida.Estamos hablando de un pionero en la cultura del vino, y en una segunda parte seguiremos con esta fascinante historia.
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