Publicado el 16 de Septiembre de 2015
También se cultiva la vid en otros valles cordilleranos más altos y en consecuencia más frescos, como Calingasta, Jáchal (a 1.165 m sobre el nivel del mar) e Iglesia. El valle de( Tulum se extiende en el sentido norte-sur, en la parte centro-meridional de la provincia, con una longitud aproximada a los 100 km, y un ancho variable entre los 5 y 50 km. Ullum y Zonda son dos pequeños valles vecinos al anterior, de unos 15 km de longitud en el sentido norte-sur y un ancho variable entre 5 y 10 km, en el sentido este-oeste.
La altitud sobre el nivel del mar es de 630 m. El clima es cálido, de gran estabilidad. Las lluvias son escasas. Predominan vientos generalmente suaves y en primavera suele soplar el viento Zonda, muy seco y caliente. Si sopla en época de floración o cuaje, suele producir serios daños en los viñedos, no sólo por la elevada temperatura que puede alcanzar el aire, sino por los bajos índices de humedad que se registran simultáneamente. La incidencia del granizo es mucho menor que en la provincia de Mendoza.
Los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en parte cubiertos de arcilla y arena adecuados al cultivo de la vid. Los ubicados sobre la margen derecha son de gran fertilidad, en general arenosos, arcillosos y poco profundos. El agua de irrigación es apta para uso agrícola, siendo principalmente aportada por el río San Juan y en menor proporción por el río Jáchal y también por captación de aguas subterráneas mediante perforaciones.
Las variedades rosadas y blancas predominan en forma notoria sobre las tintas.La variedad predominante es la Cereza, uva rosada de múltiple propósito ya que se destina a elaboración de jugos concentrados y de vinos, generalmente vinificada en blanco y también para el consumo en fresco y la elaboración de pasas. Le siguen en importancia en superficie las variedades Moscatel de Alejandría, Pedro Giménez y Torrontés Riojano entre las blancas. Las variedades tintas ocupan una superficie menor.
En los últimos años los productores sanjuaninos han efectuado marcados progresos en el rumbo cualitativo tomado por la vitivinicultura del país. Se han implantado aproximadamente 2.000 hectáreas conducidas, en partes iguales, en espaldera alta y parral con variedades de alta calidad enológica. Entre las blancas se pueden citar principalmente Chardonnay, Chenin, Semillón y Pinot blanco. Entre las variedades tintas se han implantado Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot preferentemente.
En los viñedos existentes se ha mejorado el manejo del cultivo. Otro hito importante lo constituye la adopción de tecnología de punta, lo que les permite actualmente elaborar vinos finos de muy buena calidad. También se ha profundizado la diversificación de los usos de la uva. Se han implantado unas 2.500 hectáreas de parral con variedades de mesa de alta calidad como Superior, Italia, Red Globe y Alfonso Lavallée, entre otras.
San Juan es la principal productora de uva de mesa del país, con excelentes perspectivas y competitividad para el mercado internacional. La brisa suave predominante y las ondulaciones del terreno permiten disponer de excelentes condiciones para la desecación natural de uvas con destino a la producción de pasas. Es la zona más apta del país para este tipo de producción. Es en esta provincia donde se producen preferentemente los vinos de licor, debido a la elevada riqueza azucarina que alcanza la materia prima.
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