Publicado el 19 de Enero de 2016
Te proponemos una guía rápida para servir vinos blancos y espumosos.
Para este tipo de vinos se utiliza una champanera con hielo colocada en su correspondiente pie.
Al ir a realizar el servicio, se presenta la botella al cliente para que éste, al ver la etiqueta, dé su aprobación.
A continuación se procede al descorche, que se realiza con la botella dentro de la champanera, sujetando con la mano izquierda el cuello de la botella y cortando la cápsula con la navaja del sacacorchos. Se introduce, posteriormente, el sacacorchos y se extrae el corcho.
Si el vino es espumoso, se retira primero el alambre y se gira el tapón para ir extrayéndolo. Hay que evitar que el ruido del descorche sea excesivo, así como que se derrame la espuma.
Se sirve una pequeña cantidad de vino al anfitrión para que dé su visto bueno. Al servir se inclinan ligeramente las copas y así favorecemos la formación de burbujas, evitando que se forme demasiada espuma y se desborde la copa.
A continuación se sirve a los demás comensales, siempre por la derecha, sin cubrir la botella para evitar calentar el vino, dejando siempre visible la etiqueta. Al anfitrión se le sirve el último. Las copas se llenan hasta la mitad aproximadamente o si utilizamos copas especiales hasta un cuarto.
Para el vino espumoso se ha venido utilizando una copa más alargada y recta, tipo flauta, que resulta muy adecuada para observar el desprendimiento y el rosario de burbujas, así como su efervescencia. Debido a su escasa superficie superior, impide remover el líquido bien sin derramarse, para apreciar mejor los aromas. Por ello se va imponiendo la tipo champagne que, siendo parecida a la de flauta, posee un ligero balón. También puede valer una buena copa de cata de vinos tranquilos.
Para evitar que la botella gotee después de servir el vino se realiza un pequeño giro de muñeca.
Se deja la botella en la champanera.
La temperatura a la que se deben servir puede oscilar entre los 10 y los 12°, para poder apreciar los aromas. Si el vino es espumoso se sirve entre los 6° y los 8°.
Estos vinos no deben servirse demasiado fríos, porque perderían su sabor, ni demasiado calientes, porque no podríamos apreciar sus aromas y desaparecería la espuma en caso de los espumosos.
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