Mendoza, el gran paisaje vitivinícola de Argentina.


Publicado el 28 de Enero de 2015


Mendoza, el gran paisaje vitivinícola de Argentina.

Mendoza es una tradicional región vitivinícola argentina, situada en el área andina central del país. Sus condiciones naturales: altitud, marcadas diferencias térmicas, suelos pedregosos, aridez, favorecen el cultivo de la vid y han dado lugar a un valioso paisaje natural y cultural.

La vid, introducida por los jesuítas en época colonial, ayudó a conformar un paisaje cultural característico: el oasis de cultivo irrigado. En viñedos llamados fincas y en edificios llamados bodegas se elabora vino desde el siglo XVI, constituyendo este producto desde entonces un componente fundamental de la economía mendocina.

La historia del vino en Mendoza tiene más de cuatrocientos años, a lo largo de los cuales se ha definido un complejo entretejido de formas culturales locales, que trasciende el ámbito de lo específicamente económico-productivo y se manifiesta en la organización y dinámica del espacio, en la formación de paisajes, en la construcción de lugares, en la articulación de las relaciones sociales, en la mentalidad de la gente, con sus usos, costumbres y creatividad, en el imaginario colectivo, en sus valores, orgullos y pertenencias, en sus enlaces con el pasado y el futuro y en sus vinculaciones con el mundo.

Por vitivinicultura se entiende generalmente una actividad agro-industrial, pero es mucho más que eso: es una forma de cultura en sentido amplio, que marca y distingue fuertemente la identidad mendocina. Con tal fundamento podemos hablar de una cultura del vino, como creación colectiva, llena de vitalidad. En ella se inserta la arquitectura del vino, con un rico patrimonio disperso en los oasis de cultivo de la provincia.

Mendoza es el centro vitivinícola de Sudamérica, y como tal produce y exporta vino a numerosos países, fundamentalmente su variedad distintiva, el Malbec. También es gran productora de cabernet-sauvignon, sauvignon blanc, sirah, tempranillo, merlot, chardonnais, semillón, chenin y bonarda. A través de las excursiones “los caminos del vino” se puede gozar de este maridaje entre el turismo y aquellos vinos que el trabajo incansable le arranca a la tierra en los oasis mendocinos. Mendoza define el “buen vivir” con vinos degustados en ambientes distendidos y amigables, a la vista de los viñedos.


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En la campiña mendocina se mezclan los aromas de las uvas, las cerezas, los duraznos y una amplia gama de hortalizas y frutos silvestres. Los sentidos se embriagan, y al ritmo palpitante de la cata de vinos y aceites de oliva, la calidez de esta tierra visita el corazón del turista, para quedarse.

Desde la imponencia tutelar de los 6.962 m sobre el nivel del mar del Cerro Aconcagua, la cumbre de América, Mendoza anuncia la majestuosidad de su generosa geografía. Montañas de nieves eternas, valles de ríos tumultuosos, planicies y desiertos de silenciosa magia, oasis pródigos... Paisajes de asombro.

Foto mundo del vino

 

En Argentina podemos contabilizar 197 variedades de uva para vino.

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