Publicado el 09 de Mayo de 2022
BODEGA ALTOLANDON
LANDETE (CUENCA)
Nuevamente viajamos por España a través de los paisajes del vino y esta vez nos detenemos en la comarca de la Denominación de Origen Manchuela, enmarcada entre los ríos Júcar y Cabriel y a la que pertenecen diferentes municipios de las provincias de Albacete y Cuenca.
En esta comarca visitamos la Bodega Altolandon y a través de su historia descubrimos que con pasión, empuje y mucho trabajo se pueden cumplir los sueños. La trayectoria de esta bodega se inició modestamente con apenas tres hectáreas de viñedo y actualmente sus doscientas hectáreas de viñedo ecológico la convierten en una de las más representativas y reconocidas en la elaboración de vinos naturales, artesanales y radicales en España.
Naturalidad que se refleja en sus vinos obtenidos de viñedos ecológicos sin aportar ni restar ningún componente que no sea natural en todo el proceso, artesanía que representa la tinaja, el elemento primordial y esencial de la bodega, y radicalidad para mostrar la pureza de cada variedad a través de unos vinos certificados como ecológicos, veganos y sin sulfitos que no han sido filtrados ni clarificados.
Nos desplazamos al pueblo conquense de Landete en el que su gran altitud y su antiguo nombre “Landon” apelan a la bodega AltoLandon. En este lugar y de la mano de su matrimonio fundador Rosalía Molina, enóloga, y Manuel Garrote, ingeniero agrónomo, comenzamos nuestro paseo por su viñedo ecológico de distintas variedades.
Altolandon está situada en una llanura a unos mil cien metros de altitud rodeada de almendros, nogales, pinos, sabinas, campos de lavanda … un pequeño paraíso desde el que divisamos el Pico Ranera con más de 1.400 metros de altura o la Sierra de Javalambre con más de dos mil metros de altitud. Su ubicación es el principal aliado para la calidad de los racimos por las extremas temperaturas y los constantes vientos que les confieren características únicas, buena salud y una lenta maduración por su oscilación térmica de hasta 23 grados entre el día y la noche.
Nuestra ruta transcurre entre cepas ecológicas de variedades tintas nacionales que rodean la bodega como la Bobal, Garnacha y Tempranillo, y foráneas como la Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, Merlot y Malbec de cuyo abono natural se encargan un par de rebaños de ovejas del pueblo de Landete.
El microclima de este paraje es tan especial que su vendimia comienza en el mes de octubre. El ambiente gélido en el entorno de la bodega en esa época permite, para conseguir la extracción de aromas de la uva, realizar las maceraciones en frío de forma natural y sin necesidad de maquinaría ni tecnología.
Para la estabilización de los vinos, únicamente tienen que abrir las ventanas en los días duros de invierno y los quince grados bajo cero del ambiente se encargan de la precipitación de las partículas al fondo de los depósitos sin necesidad de clarificantes.
Esta glacial temperatura invernal permite a Rosalía elaborar una de sus joyas enológicas: el Ice Wine o “vino de hielo”. Para elaborarlo se han destinado doce hectáreas de la variedad Petit Manseng que se vendimian en el mes de enero a una temperatura de ocho grados bajo cero y cuyos racimos se prensan directamente en la viña con la uva congelada. De esta forma extraen únicamente el pequeño néctar que no se ha congelado por su alto contenido de azúcar obteniendo un rendimiento de apenas el ocho por ciento de la producción.
Una magnífica pero arriesgada apuesta porque si un año no es lo suficientemente frío y no se llega a alcanzar esa baja temperatura los racimos destinados para el Ice Wine no se podrán vendimiar y se perderá toda la cosecha al no poderse aprovechar para otro tipo de vino.
Otra de sus singularidades es el “Vino Naranja” elaborado con Garnacha Blanca. Así se denominan los vinos blancos elaborados como si fuesen tintos, es decir, macerados con sus pieles durante dos o tres meses aproximadamente por lo que adquieren tonos anaranjados debido a su oxidación.
Conocido el lugar donde nacen sus excepcionales vinos nos dirigimos a la bodega la cual desprende un magnífico ambiente rural por su arquitectura castellana entre viñedos.
Bordeando el edificio de elaboración se sitúan unas gigantescas tinajas de barro con más de 250 años que han sido rescatadas de una antigua bodega y que próximamente formarán parte de la crianza y elaboración de sus vinos.
La biodiversidad que podemos encontrar en este entorno ecológico donde estamos situados se representa en un curioso y artístico mural frente a la fachada de la Sala de Crianza, aquí envejecen algunos de sus vinos en barricas de roble francés.
Otro de sus espacios principales es la Sala de Tinajas donde en veintidós tinajas de barro fermentan, crían y envejecen sus monovarietales de diez variedades diferentes llegando a permanecer en ellas hasta tres años.
Nos dirigimos a la Sala de Catas donde conoceremos algunos de los veinticuatro diferentes vinos que elabora Rosalía mostrando cada uno de ellos su personalidad y las características tal cual lo ha querido plasmar la naturaleza y el lugar de donde procede.
Enrosado. Un Orange wine o “vino naranja” de Garnacha Blanca cuya fermentación y crianza en tinaja de barro macerando con sus pieles durante meses crea un vino de tonos anaranjados muy fresco y floral.
Biodiverso. La variedad blanca francesa Petit Manseng ha sido la elegida para elaborar este vino de tinaja de crianza con “velo de flor” durante dos años y seis meses con crianza oxidativa. En nariz se aprecian los aromas lácteos y en boca se nota más la crianza oxidativa.
Rosalía. Elaborado con Garnacha centenaria plantada en pie franco. Una corta crianza en tinaja de ocho meses y un largo redondeo en botella crea un vino protagonizado por fruta negra madura y toques balsámicos.
Cuencame rinde un homenaje a Cuenca. Es la única elaboración que ensambla las dos crianzas: la tinaja con la uva Bobal y la barrica con la variedad Syrah creando un vino donde sobresale la fruta roja con pinceladas minerales.
Dulce Enero. Un Ice Wine o vino de hielo que, como su nombre indica, es un vino “naturalmente dulce” vendimiado en enero. Un vino dulce pero sin empalago de color naranja por su maceración con las pieles y notas a membrillo, higos secos y pasas.
Desde aquí os animo a descubrir la gran diversidad de vinos que elabora Rosalía en la que cada vino ha sido creado respetando la autenticidad de su variedad y las peculiares características que aporta el entorno, su terruño y una extrema climatología … un conjunto de características que los hace únicos.
Muchas gracias por mostrarme esa mágica naturalidad del vino que refleja vuestra bodega y sus estupendos vinos.
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